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La monumental obra de ingeniería que rodea al yacimiento Eagle Ford, una cuenca diagonal que cruza Texas, se ve desde el espacio. El auge del gas shale (esquisto) ha conseguido que en América del Norte los precios del gas sean los más baratos del mundo, y las sospechas indican que la riqueza continúa más allá de la frontera. México tiene las sextas reservas más grandes de gas esquisto del mundo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, en inglés). Su explotación, fundamental dentro de la reforma energética promovida por el presidente Enrique Peña Nieto, “promete la obtención de resultados similares para el lado mexicano”, según la compañía norteamericana Schlumberger, contratista de Petróleos Mexicanos (Pemex). Pero al sur del río Bravo comienzan las sombras.

Un grupo de hombres armados atacó un pequeño hotel en Ciudad Mier (Tamaulipas, noreste del país) en abril pasado. Entre los pocos huéspedes estaban empleados de una empresa subcontratada por Pemex para hacer exploraciones en la Cuenca de Burgos, uno de los cuatro mayores campos de esquisto de México. Mier, a solo tres kilómetros de la frontera con EE UU, es un “pueblo mágico”, un título que concede el Gobierno mexicano para promover el turismo. Ahora también es un pueblo fantasma. La violencia ha obligado a huir a la mayoría de los más de 4.700 habitantes que tenía en 2010. Quedan apenas unos cientos.

Un comando armado atacó un pequeño hotel en Ciudad Mier en abril pasado. Entre los huéspedes estaban empleados de una empresa subcontratada por Pemex

Lo ocurrido en abril, en absoluto, era un suceso aislado en Mier, pero que los trabajadores de la empresa energética estuviesen en medio disparó las alarmas. Aun cuando las autoridades descartaron que el ataque estuviese dirigido a ellos. El alcalde Roberto González González encabezó entonces una marcha en la que exigió a las autoridades paz para el pueblo. “Queremos empleo y seguridad […] No queremos ser la Franja de Gaza”, afirmó entonces. Peña Nieto anunció poco después, el 14 de mayo, el despliegue de más tropas a Tamaulipas, un estado de tres millones de habitantes que ha sido de los más golpeados por la violencia del crimen organizado.

Al otro extremo de Tamaulipas, muy cerca de otro de los posibles enclaves de gas, está Tampico, a unos seiscientos kilómetros al sur de Ciudad Mier. Era, hace unas décadas, uno de los símbolos de la bonanza petrolera mexicana. El primer vuelo comercial del país, en 1921, fue entre este puerto en las costas del golfo de México y el Distrito Federal. Pero también, desde hace unos años, se ha convertido en uno de los núcleos de violencia de la guerra contra (y/o entre) carteles del narco. Antes del envío de tropas hubo fines de semana en los que se contaron hasta 31 muertos en distintos tiroteos. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirmó hace unos días que la violencia ha comenzado a reducir, pero la ONG Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) acusó al Gobierno de maquillar los datos.

La reforma energética permitirá a la inversión privada la explotación del 85% de los campos de gas y aceite de esquisto de México. Este será el sector en el que menos intervendrá Pemex en el futuro. Las cuencas donde se encuentran los mayores yacimientos son cuatro: Burgos, Sabinas-Burro Picachos, Tampico-Misantla y Veracruz. Las cuatro asentadas en los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz. Cuatro estados donde ha operado, desde hace años, la delincuencia organizada, y que además es región en disputa entre el cartel del Golfo y Los Zetas, dos de los grupos más sangrientos de México. La extorsión, los tiroteos y los secuestros son habituales.

No obstante, la riqueza de los yacimientos es tal que ni estos riesgos desalentarían a las empresas, opina la abogada petrolera e investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Miriam Grunstein. “No me sorprendería si la delincuencia organizada empieza a pedir derecho de piso [extorsión] a las empresas, ¿cómo van a decir que no? Algunos dirán: ‘Yo no voy a Tabasco, yo no voy a Veracruz, yo no voy a Tamaulipas’ porque no les quiero pagar; pero otros dirán ‘yo voy y les pago’”, explica. “Cuando hay un boom en la industria empieza a llegar mucho dinero y hay más incentivos para atacar a través de la extorsión y el secuestro. Si pasa con los negocios en general y van a estar en zonas petroleras donde está el cartel del Golfo, Los Zetas y para pasar necesitas…”, concluye, encogiéndose de hombros.

Duncan Wood, director del Instituto México del Woodrow Wilson Center, sostiene que la seguridad es un factor de preocupación —“es una de las preguntas más frecuentes que me hacen”— pero subraya que en sí misma no es un factor determinante para la explotación del esquisto en el país. “Las grandes empresas transnacionales están acostumbradas a trabajar en ambientes mucho más hostiles que México. Está el caso de países africanos, por ejemplo”, afirma. “El problema será para las pequeñas y medianas, que están acostumbradas a la seguridad de Texas”.

La reforma energética permitirá a la inversión privada la explotación del 85% de los campos de gas y aceite de esquisto de México

Los empresarios mexicanos, por su parte, esperan el resultado de la estrategia de seguridad lanzada por Peña Nieto. “Hemos dicho en muchas ocasiones que si no se avanza en un mejor clima de seguridad en Tamaulipas, las inversiones no se podrán dar como lo contempla el espíritu de la reforma. […] Todo este año y el año pasado hemos tenido una baja en el dinamismo económico por la inseguridad en el Estado”, comenta Juan Pablo Castañón, presidente nacional de la Patronal Mexicana (Coparmex). El empresario afirma también que existe un sólido interés de compañías estadounidenses para buscar alianzas con firmas mexicanas para explotar los yacimientos de esquisto en México.

Debajo de los destellos de Eagle Ford, en Mier, los soldados han comenzado a patrullar sus calles. Algunas de las casas abandonadas todavía guardan vestigios de sus últimos ocupantes: “zetas” rayadas en los muros. Una reportera tamaulipeca comenta al teléfono que ahora que desde que llegaron las tropas en mayo, los habitantes, poco a poco, se han animado a volver. “¿A dónde más pueden ir?”, explica. ¿Y a dónde fueron los que estaban antes? “Dicen que se fueron al este”.

Ingresan en prisión los seis detenidos por la violación de seis turistas españolas en Acapulco en febrero

Los seis detenidos por la violación de seis turistas españolas en un apartamento en la ciudad de Acapulco el pasado 4 de febrero han sido encarcelados este sábado en medio de un fuerte dispositivo policial. Cinco de los condenados tienen entre 19 y 30 años, y un sexto es menor de edad. Los seis han ingresado en prisión, una vez ha expirado el plazo de detención provisional de 30 días. Asimismo, un segundo niño relacionado con el caso, ha sido internado en un centro de menores, según ha informado el diario mexicano El Universal.

Un gran despliegue de seguridad, en el que han participado la Policía y el Ejército mexicanos, ha rodeado el traslado de los seis detenidos a la prisión de Cereso de las Cruces, en Acapulco, en el estado de Guerrero. México, y en especial esta zona, recibe un gran número de turistas, que son uno de los pilares básicos de su economía. Por eso, el Estado mexicano ha movilizado desde el principio un gran número de policías y militares para atrapar a los culpables, aunque fueron acusados de no haber respetados las garantías procesales de los detenidos.

Las seis españolas fueron sometidas a abusos sexuales el pasado 4 de febrero cuando se encontraban en un complejo de bungalós de las afueras de la ciudad sureña de Acapulco, uno de los principales centros turísticos de México. Con ellas estaban seis españoles, que fueron maniatados por los agresores, quienes tenían los rostros cubiertos y portaban armas cortas, y una mexicana que no fue violada.

El 13 de febrero pasado el fiscal general de México, Jesús Murillo, anunció la detención de seis jóvenes de entre 16 y 30 años que confesaron su participación en los hechos, y señaló que otro de los supuestos agresores aún estaba prófugo. Dio por concluidas las investigaciones de la fiscalía estatal y pidió a un juez la orden de aprehensión contra los detenidos, que se encuentran bajo arraigo (arresto preventivo), “por el delito de violación tumultuaria”.

Sin embargo, aclaró que aún queda abierta la posibilidad de que los arrestados también afronten cargos por los “delitos de robo, asociación delictuosa, abusos deshonestos y lo que resulte, en agravio de las víctimas de nacionalidad española”.

Las utoridades trasladan a algunos de los detenidos de Acapulco a prisión.La fiscal recordó que en la investigación contó con el apoyo de la Procuraduría General de Justicia (PGR), la Policía Federal, el Ejército y la Marina para lograr resultados “objetivos y veraces” lo antes posible”, pues “se trata de delitos de naturaleza grave, deleznables y de impacto social”. Las autoridades dieron a conocer la identidad de los arrestados, con excepción de los dos menores de edad.

De este grupo, hay dos sujetos que están involucrados en otro caso de violación registrado en octubre pasado en la misma zona donde fueron atacadas las españolas, por lo que también fueron puestos a disposición de la justicia por este hecho.

Según datos oficiales, en 2012 fueron denunciadas en México 14.050 violaciones y hubo otros 17.459 casos anotados en las estadísticas como “otros (delitos) sexuales”. Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional calculan que estas denuncias podrían representar solo un 20% de las violaciones producidas, y de los casos denunciados sólo la quita parte termina con sus responsables en la cárcel.

http://www.publico.es/internacional/451914/entran-en-prision-los-seis-detenidos-por-las-violaciones-de-acapulco

 

Dos especialistas del TEDAX-NRBQ viajaron a México e inspeccionaron el lugar del siniestro

Las primeras conclusiones de los expertos sobre el terreno apuntan a una explosión por acumulación de gas y descartan en primera instancia la existencia de explosivos convencionales

Los análisis de muestras recogidas en el lugar de los hechos, los informes forenses sobre las víctimas y el desescombro de la zona del foco aportarán información clave para confirmar esta hipótesis inicial

Los agentes españoles han formado parte de un equipo en el que también han trabajado efectivos de la ATF de EEUU y de la SGS inglesa

Dos especialistas del TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional desplazados a México han colaborado con las autoridades de este país en la investigación de la explosión ocurrida en la sede de PEMEX. Las primeras conclusiones de los expertos sobre el terreno apuntan a una explosión por acumulación de gas y descartan en primera instancia la existencia de explosivos convencionales. Los análisis de muestras recogidas en el lugar de los hechos, los informes forenses sobre las víctimas y el desescombro de la zona del foco aportarán información clave para confirmar esta hipótesis inicial. Los agentes españoles han formado parte de un equipo en el que también han trabajado efectivos de la ATF de EEUU y de la SGS inglesa.

El pasado 31 de enero una fuerte explosión causó 37 muertos y más de un centenar de heridos en la sede corporativa de Petróleos Mexicanos (Pemex). En el edificio, la Torre de Pemex, de más de 200 metros de altura, trabajaban más de 10.000 personas. Para determinar las causas de la detonación, las autoridades mexicanas solicitaron la colaboración de la Policía Nacional española.

Dos especialistas del TEDAX-NRBQ (Técnicos en Desactivación de Artefactos Explosivos – Nuclear, Radiológico, Bacteriológico y Químico) se han desplazado hasta México y han comprobado in situ los efectos de la explosión en la Torre B del complejo de PEMEX, sito en la Marina Nacional de la capital mexicana. Durante la inspección, los agentes españoles han estado acompañados por el Procurador General de la República Jesús Murillo, el Secretario de Energía y el Director y el Secretario General de CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional).

Para tratar de averiguar las causas del siniestro, los especialistas españoles han recorrido durante varios días las instalaciones, observando los daños causados por la explosión, tanto en el edificio origen de la misma como en los contiguos. Igualmente han tenido acceso a los conductos de gas, electricidad y agua que suministran a la Torre B , así como a algunas informaciones y fotografías sobre los hechos.

Primeras hipótesis

Las primeras conclusiones, no definitivas, parecen excluir la existencia de explosivos convencionales que pudieran atribuir el hecho a un atentado. La hipótesis más factible podría ser que la explosión se hubiera producido tras una acumulación de gas, en el sótano o segundo sótano (donde tres obreros que resultaron muertos realizaban labores de mantenimiento), que a su vez hubiera provocado el derrumbe del techo. No obstante, se está a la espera de los correspondientes análisis de muestras recogidas en el lugar de los hechos, informe de los forenses sobre las víctimas, así como de que se acabe el desescombro de la zona del foco, con objeto de determinar si existe algún resto de explosivo.

El Procurador General de la República, Jesús Murillo, ha expresado su agradecimiento a todos los especialistas que han participado en la investigación, haciendo especial mención a la colaboración de los miembros del TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional de España.

http://www.interior.gob.es/press/la-policia-nacional-colabora-con-las-autoridades-mexicanas-en-la-investigacion-de-la-explosion-en-la-sede-de-pemex-14776

El Gobierno mexicano informó la noche del lunes (madrugada en España) que la explosión ocurrida en el edificio B2 del centro administrativo de Petróleos Mexicanos (Pemex) el jueves pasado y que ha causado al menos 37 muertes, se debió a la “acumulación de gases” que pudieron haberse filtrado al sótano del inmueble. Al mismo tiempo, el funcionario descartó que se haya debido a algún agente explosivo.

Jesús Murillo Karam, Procurador (fiscal) General de la República, dio una rueda de prensa de 45 minutos en la que dijo que lo ocurrido al filo de las 15:40 horas del pasado jueves se trató de una “explosión difusa, lenta y horizontal” propia, sostuvo, de las que son causadas por gas. Para insistir en que no se trató de un explosivo explicó que “no existe en la zona afectada un cráter”, daño típico de los explosivos, y que las pruebas de laboratorio nunca dieron positivo a rastros de explosivos. “La causa es clara, es una explosión de gas”, aseveró.

Cuatro días después de la tragedia que mantiene en hospitales a 29 personas, algunas de ellas con heridas graves, la autoridad sin embargo no pudo definir en la rueda de prensa de este lunes qué tipo de gas fue el que provocó la destrucción de prácticamente cuatro pisos, ni tampoco pudo explicar la fuente del mismo. En algún momento el fiscal mencionó que se trató de gas metano, pero fue insistente al aseverar que aún tendrán que desahogar diligencias para decir con precisión de dónde surgió el gas, de qué tipo era, cómo llegó ahí y si ante la tragedia es posible encontrar responsables de la misma.

Según lo relatado por el fiscal, la explosión habría ocurrido en el sótano del edificio B2, de 13  plantas, donde cuatro trabajadores de una empresa contratada por Pemex realizaban labores de mantenimiento en unos pilotes. Murillo Karam informó que el jefe de esa cuadrilla logró escapar a la muerte, mientras que los cuerpos de sus tres compañeros presentan quemaduras (los únicos de todos los fallecidos con esas lesiones). Los trabajadores, siempre de acuerdo con los datos preliminares dados a conocer por el fiscal, habrían provocado accidentalmente la explosión con alguna chispa producida por una lámpara que usaban para iluminar la zona donde se acumulaba el gas.

Con la explosión, los pisos inmediatos superiores al sótano se habrían desplazado primero hacia arriba y luego, colapsados, hacia abajo. La mayoría de las muertes ocurridas en el B2, explicó el fiscal en la rueda de prensa, se debió a ese desplazamiento de la estructura colapsada por la explosión.

La rueda de prensa fue encabezada por el secretario (ministro) de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, y en ella también participó el director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, quien adelantó que el miércoles regresarán a sus labores la mayoría de los empleados del centro administrativo de la petrolera en la capital mexicana, excepto por aquellos que trabajaban en el edificio B2 y en el B1.

El fiscal no quiso responder directamente la pregunta sobre si la acumulación de gas pudo ser intencional o accidental. Relató que investigan si el gas pudo provenir de un pequeño edificio aledaño al complejo administrativo, en el que se almacena gas natural. Esos edificios, explicó, están conectados mediante túneles construidos hace aproximadamente 40 años. “Vamos a tener que buscar ductos viejos”, adelantó el fiscal, quien tratando de hacer más creíble su argumento refirió que ha habido explosiones parecidas en 2001 en una escuela secundaria en la capital mexicana y otra en un hotel de Quintana Roo. Cabe mencionar que, por ejemplo, en el caso del hotel mencionado la explosión fue en 2010, fallecieron siete personas y no hay comparación entre el daño en las cuatro plantas desaparecidas en la torre de la petrolera y lo que se conoció de lo acontecido en el hotel Princess Riviera Maya en noviembre de 2010.

El fiscal agradeció la ayuda en las investigaciones de peritos de la Defensa, de la Marina, de la propia fiscalía, de la fiscalía de la ciudad de México, de Protección Civil, de la Policía Federal, eso en cuanto a agencias gubernamentales mexicanas. Igualmente dijo que agradecían la ayuda de la Policía Nacional de España, al Buró de Armas y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y de la compañía SGS del Reino Unido. Igualmente reconoció las aportaciones de especialistas de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional.

La siguiente gran prueba para el fiscal, que por momentos se dio el lujo de bromear durante la rueda de prensa, es ante la opinión pública. En cuestión de días se verá si la población mexicana cree la versión de la autoridad de que la destrucción fue provocada por un gas aún no identificado, que no se sabe cuándo ni cómo pudo llegar hasta el sótano del B2, que no se ha explicado cómo se pudo acumular ahí, a la espera de ser el agente letal para decenas de trabajadores de Pemex, y que se ha convertido en el causante de la primera gran prueba para el gobierno de Enrique Peña Nieto.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/05/actualidad/1360039073_925903.html

Artificieros de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) hallaron el pasado jueves entre los escombros de la misteriosa explosión ocurrida en la Torre Pemex de la capital mexicana una maleta con varios cilindros negros que podría ser una bomba, ha informado este lunes el diario ‘La Jornada’, que cita a un mando de la policía capitalina.

“El equipo antibombas de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), que llegó al lugar de los hechos antes que las autoridades federales, logró sacar de los escombros una maleta que en su interior contenía un artefacto color negro con varios cilindros”, ha señalado la fuente en declaraciones bajo condición de anonimato.

El policía, adscrito al sector Tacuba, ha relatado que el personal de emergencias se sorprendió desde el primer momento por el alto número de víctimas que causó la explosión –36, según el último balance– y que se especulaba con que fuera un atentado, ya que no encajaba con una explosión de gas ni con un incendio causado por un cortocircuito.

“Las autoridades federales y del Distrito Federal están ocultando información; no están dando a conocer qué se encontró esta maleta negra que yo vi. Claro que hasta que se hagan los peritajes correspondientes se podrá dictaminar con certeza qué contenía esa maleta. Pero de que había una caja negra con cilindros, de eso no hay duda; yo la vi”, ha argumentado.

http://www.europapress.es/latam/mexico/noticia-artificieros-hallaron-posible-bomba-escombros-torre-pemex-20130204174413.html

La maleta hallada en la sede de Pemex no tenía una bomba sino ropa y cosméticos

MÉXICO DF, 4 Feb. (EUROPA PRESS) –

El secretario de Seguridad Pública de México DF (SSPDF), Jesús Rodríguez Almeida, ha asegurado que la maleta encontrada en la sede de Petróleos Mexicanos (Pemex) –con varios cilindros negros sospechosos en su interior– sólo contenía ropa y cosméticos.

Según ha informado este lunes el diario ‘La Jornada’, que cita a un mando de la policía capitalina, artificieros de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) hallaron el pasado jueves entre los escombros de la misteriosa explosión ocurrida en la Torre Pemex de la capital mexicana una maleta.

A través de su cuenta de Twitter, Rodríguez Almeida ha señalado que “la maleta encontrada en el edificio B-2 de Pemex, contenía ropa y cosméticos, no se encontraron indicios de explosivos”.

El responsable de Seguridad Pública ha asegurado que se encontraron varias maletas en el lugar de la explosión y que con la primera se procedió de forma cauta en caso de que pudiese contener algún producto explosivo.

En la noticia del periódico, se señala que “el equipo antibombas de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), que llegó al lugar de los hechos antes que las autoridades federales, logró sacar de los escombros una maleta que en su interior contenía un artefacto color negro con varios cilindros”.

El policía citado, adscrito al sector Tacuba, ha relatado que el personal de emergencias se sorprendió desde el primer momento por el alto número de víctimas que causó la explosión –36, según el último balance– y que se especulaba con que fuera un atentado, ya que no encajaba con una explosión de gas ni con un incendio causado por un cortocircuito.

http://www.europapress.es/latam/mexico/noticia-mexico-autoridades-aseguran-maleta-encontrada-sede-pemex-tenia-ropa-cosmeticos-20130204213424.html

Compañía de inteligencia se hace eco de los rumores de atentado en la explosión en Pemex

(CNNEspañol.com) – Tras la explosión del 31 de enero en el edificio de Pemex en Ciudad de México, las preguntas sobre la causa del hecho han rondado a la ciudadanía, aunque la posición oficial del Gobierno y de la petrolera es que se trató de un accidente. No obstante, una investigación está en curso para determinar qué ocurrió en el incidente que dejó 35 personas fallecidas.

Según rumores sin confirmar registrados por la compañía de inteligencia texana Stratfor, un artefacto explosivo habría sido detonado y otros dos que estaban en el edificio no se detonaron.

De acuerdo con un reporte de Stratfor, si las conjeturas sobre una causa no accidental del hecho son ciertas, el nuevo gobierno en México se enfrentaría a varios desafíos políticos, como la intimidación criminal y disputas políticas alrededor de la reforma a Pemex, que busca aumentar la producción de petróleo y de gas natural. La empresa proporciona entre el 30 % y el 40 % del presupuesto nacional, según cifras estimadas reportadas por Stratfor.

La compañía de inteligencia dice que un atentado de ese tipo no corresponde al tipo de acciones de los carteles de la droga en México, que no han recurrido a violencia política, pero que si hay evidencia de su participación, habría un cambio sustancial en la situación de seguridad de ese país.

El análisis de Stratfor sugiere que si la explosión llegase a ser un ataque, la explicación estaría en los intereses dentro de Pemex frente a la búsqueda de eficiencia de parte del gobierno del presidente Peña Nieto. Las reformas impedirían que algunos funcionarios tengan acceso a los fondos de la compañía y presuntamente se ha discutido que la nueva dirigencia de la empresa despediría a miles de empleados. Así, las tensiones dentro de Pemex y del Partido Revolucionario Institucional —cercano a los líderes sindicales de la compañía— podrían ser un factor de peso dentro de la investigación.

Aunque no hay evidencia sobre un acto criminal deliberado, las conjeturas están latentes. Para observadores como Stratfor, si los rumores reportados fueran ciertos, el gobierno de Peña Nieto sufriría un fuerte revés.

Compañía de inteligencia se hace eco de los rumores de atentado en la explosión en Pemex

Policia vigilando Torreón desde el Cerro del Cristo

La muerte viaja más deprisa que la información en el norte de México. Dos páginas de Facebook y una cuenta de Twitter advierten constantemente de dónde está ocurriendo la última balacera o en qué calle ha aparecido el último cadáver desmembrado, un código rojo, como se le conoce, que en cualquier momento puede interrumpir una cena de amigos con estas palabras: “Tres fallecidos en la colonia Zaragoza Sur”. La población de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, los tres principales municipios de la Comarca Lagunera, una mancha urbana con más de un millón de habitantes entre los Estados de Coahuila y Durango, sobrevive desde hace seis años al fuego cruzado de la guerra entre el cartel de Sinaloa y los Zetas. Más de 160 homicidios entre el 1 de diciembre, cuando tomó posesión el presidente Enrique Peña Nieto, y el pasado jueves la han convertido en la región más peligrosa del país.

Torreón y su vecina Gómez Palacio, a la que está unida por varios puentes sobre el lecho seco del río Nazas, conforman desde su fundación hace poco más de un siglo un gran centro de distribución hacia la frontera con Tejas (Estados Unidos). También de drogas: hacia Piedras Negras, Reynosa y Ciudad Juárez. La región conoció días de esplendor con el esfuerzo de miles de emigrantes europeos y árabes, que la convirtieron en una próspera zona industrial. Pero Torreón, cuyo eslogan fue una vez “la ciudad que venció al desierto”, está hoy de rodillas ante el narco.

La violencia estalló en 2007 cuando los Zetas comenzaron a disputar la plaza a los hombres de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, el jefe del cartel de Sinaloa. Empezó entonces una orgía de sangre con balaceras indiscriminadas, aparición de cadáveres decapitados y descuartizados en cualquier calle o colgados en los puentes, corrupción de policías, extorsión y secuestro de profesionales y empresarios, robo diario de vehículos… Los asesinatos escalaron de 33 en 2007 a 761 en 2012, solo en Torreón, según cifras oficiales.

Nadie estaba preparado para una ola de violencia que ha alterado las rutinas de los vecinos —apenas existe vida nocturna, no se toca el claxon, no se mira a los vehículos de los lados…— y hasta el lenguaje de los niños —“anoche hubo un descuarti cerca de mi casa”—. La aplicación del Plan Laguna Segura hace poco más de un año con la superposición de soldados, marinos y policías federales, estatales y municipales, en escaso número —unos 1.500 efectivos para los más de 650.000 habitantes de Torreón— y su falta de coordinación —aunque estén unidas, el hecho de que Torreón pertenezca a Coahuila y Gómez Palacio a Durango impide, por ejemplo, la persecución en caliente de los malandros— ha convertido la operación en una gigantesca coreografía del fracaso.

La Comarca Lagunera se siente abandonada por las autoridades estatales y federales, atrapada en una guerra que, lejos del supuesto glamour mafioso de novelas y películas, libran con horrenda saña centenares de adolescentes pobres.

LOS NARCOS

Barrios sin policía

“¿Le hago un disparo de advertencia?”, pregunta un agente, armado de casco, chaleco antibalas y pasamontañas, mientras apunta con su rifle desde las alturas del Cristo del Cerro —una estatua colosal rodeada de antenas— a un joven halcón (informante del narco) apostado peñas abajo. “No, que no llevamos silenciador”, responde el teniente Adelaido Flores, jefe de la policía municipal de Torreón.

Desde los cerros de Poniente se domina la ciudad. En sus pendientes, en un desierto de basura, chatarra y escombros, brota un laberinto de chabolas. Es el territorio de los chapos, su santuario de miseria y desolación. “Aquí no se empezó a entrar de noche hasta que llegó el Ejército. Nos costó conocer su geografía”, dice el teniente. Durante la patrulla, el oficial va explicando la organización de los Zetas —los halcones, las tiendas (los mochileros que distribuyen la droga), las estacas (células de ataque de cuatro miembros y un vehículo), las garrapatas (taxis usados para el seguimiento de intrusos y objetivos)—. Buena parte de su estructura ha sido desmantelada y sus cabecillas han huido hacia el este del Estado. Desde hace un tiempo los Zetas parecen estar perdiendo la guerra. Han sido expulsados por los llamados M o Gente Nueva, un grupo criminal extremadamente cruel al servicio del cartel de Sinaloa. Los M llevan meses limpiando la ciudad de colaboradores de sus rivales y las autoridades no ocultan su temor de que llegue el día en que desafíen al propio Chapo y se hagan los nuevos amos.

Un intimidante helicóptero Blackhawk sobrevuela los cerros. Falta una hora para poder decir que ha transcurrido un día sin una sola muerte violenta. La tregua más larga en Torreón desde 2007 fue entre el 1 y el 9 de noviembre de 2010, nueve días seguidos sin un código rojo.

LA MUERTE

Rematado en la cama

El hospital Universitario es el destino final de los heridos y muertos del crimen organizado. “Hace cinco meses vino un hombre interesándose por un herido al que, después de pasar por el quirófano, habíamos bajado a planta. Entró en la habitación y fue preguntando a los enfermos por sus heridas hasta que dio con quien buscaba y lo remató de ocho balazos. Era mediodía y el asesino salió caminando tranquilamente por la puerta. Ahora ya tenemos cámaras”, relata su director, Enrique Serna.

La morgue del hospital tiene capacidad para seis cuerpos, pero hay días, como dice su director, que parece “zona de guerra”. “Hemos llegado a tener 20 cadáveres y los tenemos que dejar en el piso. Si alguno llega descompuesto, el mal olor se extiende por el hospital y hasta por las cuadras vecinas”.

La funeraria Flores no queda lejos. Trabaja las 24 horas. Sus seis empleados recogen los cadáveres con que la violencia riega las calles. “Vamos con miedo, solos en la madrugada, sin protección. Muchas veces están desmembrados o solo se encuentran las puras cabezas. A algunos les ponen un palo en la espalda y alambre alrededor del cuello y les hacen un torniquete. Ya he visto todo lo que se le puede hacer a un cuerpo humano”, dice uno de ellos.

“Armar el rompecabezas”, coser los cuerpos para que estén presentables para la familia, puede llevar más de cuatro horas de trabajo, aunque empieza a ponerse de moda la incineración. Ya no hay velatorios públicos. Suponen demasiado riesgo.

LOS ALCALDES

Una dirigente sola

En Gómez Palacio apenas quedan policías y la cárcel fue cerrada tras un motín el 19 de diciembre que se saldó con una veintena de muertos. Unos 400 soldados protegen esta ciudad de más de 300.000 habitantes. Su alcaldesa, Rocío Rebollo, una mujer valiente y popular, se ha quedado sola a los pies de los caballos. Hace dos semanas, la mayoría de los policías municipales y su secretario de Seguridad fueron detenidos por vínculos con la delincuencia organizada. “Me dieron en la madre. Nunca pensé en vivir una situación como esta. Jamás tuve un indicio de que estaban involucrados”. Ni las autoridades estatales ni las federales le informaron de la redada, ni ahora de la estrategia para restaurar la seguridad en el municipio. “Estoy completamente sola en esto”.

Rebollo está agradecida a los soldados, pero estos no persiguen los delitos comunes, que crecen al amparo de la ola de violencia, y lamenta la descoordinación entre los municipios de la comarca, que lleva a que se arrojen los muertos en el territorio del vecino para bajar las tasas de homicidios propias. “La última vez que me reuní con los alcaldes de Torreón y Lerdo fue hace más de un año”.

La misma queja comparte Eduardo Olmos, alcalde de Torreón. “Es una torre de Babel. Tenemos dos Gobiernos estatales, dos regiones militares, dos destacamentos de policía federal… Los únicos que parecen tener un concepto de región son los carteles”.

Al poco de llegar a la alcaldía, en 2010, Olmos tuvo que despedir a los 800 agentes municipales por vínculos con el crimen organizado. Año y medio costó crear un nuevo cuerpo. Casi una treintena de agentes han muerto desde entonces en el combate contra el narco.

Los dos alcaldes suspiran por una policía metropolitana capaz de poner fin a la pesadilla. “Es una impotencia cabrona. Al parecer, solo Dios me ayuda, tengo a todo el pueblo rezando por mí”, dice con humor Rebollo.

LA PRENSA

Amenazados

Sandra Silva es la reportera de nota roja del periódico El Siglo de Torreón, fundado en 1922, que ha sufrido en estos años varios atentados. “Con el paso del tiempo te acostumbras a las balaceras y a los descuartizados, pero siempre me impresionan los niños”. A veces las amenazas proceden de las propias fuerzas de seguridad. “Te dicen cosas como: ‘¿Qué pasaría si aparecieras con un tiro entre ceja y ceja?’ o ‘¿Qué piensas, que porque me gustas no vas a aparecer muerta?”. En ocasiones, de las palabras se pasa a los hechos. Un método intimidatorio común a buenos y malos es que te tableteen: “Consiste en golpearte con una tabla, a veces mojada, en las nalgas o en las corvas”, explica Sandra. Su compañero, Arturo González, editor de las noticias locales, añade: “A la presión del cierre y de las redes sociales, no llegamos a tiempo para verificar lo que a veces es un rumor, se une la presión de las amenazas porque vas a publicar algo que a los malandros no les va a gustar”. Los sicarios ya no huyen, se retiran; tampoco son delincuentes sino sujetos armados.

Javier Garza, subdirector del diario, que tira unos 30.000 ejemplares y cuenta con 160.000 usuarios de promedio en Internet, explica que, además de una fuerte inversión en seguridad, la violencia ha obligado a cambiar las rutinas periodísticas: “No se cubren las balaceras en vivo, no se firma, se han acabado las exclusivas policiales y sacar las cámaras es una operación de riesgo. Tratamos de no crear escándalo con la violencia, parte de la saña de los criminales es su mensaje y no queremos ser sus voceros”.

LA SOCIEDAD

Ciudad fantasma

“No hay toque de queda, pero a partir de las nueve de la noche, Torreón es una ciudad fantasma”, afirma el profesor Roberto López Franco, exdirector de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, alarmado por la descomposición del tejido social. “Nuestra juventud está siendo aniquilada por la pobreza, la droga y las armas”, añade.

La sensación de abandono ha dado nuevo impulso a la vieja aspiración de que la Comarca Lagunera sea algún día un Estado. Un movimiento de opinión que seduce a sus élites. Torreón y Gómez Palacio son motores económicos de sus Estados, pero no se sienten representadas en sus capitales políticas. “Me encantaría que fuésemos un Estado propio”, afirma Armando Carlos R., director general de Fomento Económico de Coahuila. “El centralismo estatal y el encono político entre los partidos nos perjudica”. El empresario asegura que la violencia no ha cerrado ninguna empresa, aunque sí reconoce que ha frenado la inversión.

El presidente Peña Nieto estuvo esta semana en el Estado de Durango y prometió resultados a medio plazo, pero el tiempo corre en contra.

Rafael Mora Garza, director del Centro de Integración Juvenil de Torreón, dedicado al tratamiento de adicciones, da un dato. De sus 527 nuevos pacientes en 2012, el 40% ingresó por inhalar pegamento, disolventes o aerosol para grafitis, que se vende por 20 pesos (poco más de un euro). “Antes”, asegura Mora Garza, “eran chavos de clase baja ahora son de clase media, hijos de profesionales”. Elixires del olvido que quitan el hambre, tal vez también el miedo.

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