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Cuando el presidente Obama haga su primera gran gira por el África subsahariana a finales de este mes, los organismos federales encargados de su seguridad no piensan correr ningún riesgo.

Está previsto enviar a cientos de agentes del Servicio Secreto estadounidense a una serie de instalaciones seguras en Senegal, Suráfrica y Tanzania. Y frente a la costa habrá un portaaviones o una nave anfibia de la Marina, con un servicio de urgencias médicas plenamente equipado a bordo, para su utilización en caso necesario.

Unos aviones militares de carga transportarán 56 vehículos de apoyo, entre ellos 14 limusinas y tres camiones cargados de láminas de cristal antibalas para cubrir las ventanas de los hoteles en los que residirá la familia del presidente. Grupos de cazas sobrevolarán en turnos sucesivos el espacio aéreo en el que se encuentre Obama, con el fin de proporcionarle protección las 24 horas e intervenir con rapidez si un avión extraviado se acerca en exceso.

Las elaboradas disposiciones de seguridad –que van a costar al gobierno decenas de millones de dólares– están esbozadas en un documento interno y confidencial de planificación que ha obtenido The Washington Post. Aunque los preparativos parecen ser similares a los de otros viajes de este tipo en el pasado, el documento ofrece un atisbo poco frecuente de los gigantescos esfuerzos necesarios para proteger al presidente de Estados Unidos en sus viajes al extranjero.

Aviones militares de carga transportarán 56 vehículos de apoyo, entre ellos 14 limusinas y tres camiones cargados de láminas de cristal antibalas para cubrir las ventanas de los hoteles en los que residirá la familia del presidente

Cualquier viaje presidencial, como el de la semana que viene a Irlanda del Norte y Alemania, supone un reto logístico inmenso y costoso. Pero el viaje a África es aún más complicado debido a una confluencia de factores que quizá lo conviertan en el más caro del mandato de Obama, según personas que conocen los preparativos.

La familia del presidente tiene previsto hacer, entre el 26 de junio y el 3 de julio, varias paradas en tres países para las que el gobierno estadounidense está suministrando todo lo necesario, en lugar de confiar gran parte de las medidas a la policía, las autoridades militares y los hospitales locales.

El presidente y la primera dama habían previsto también, dentro del viaje, participar en un safari en Tanzania, lo cual habría obligado al equipo especial de contraataque del presidente a llevar fusiles de largo alcance con munición de gran calibre, capaces de neutralizar a guepardos, leones o cualquier otro animal que pueda convertirse en una amenaza, según el documento de planificación.

Pero los responsables de la operación anunciaron el jueves que se había cancelado el safari para ir, en su lugar, a Robben Island, frente a la costa de Ciudad del Cabo, en Suráfrica, donde Nelson Mandela vivió encerrado cuando era preso político.

El presidente y la primera dama habían previsto también, dentro del viaje, participar en un safari en Tanzania, lo cual habría obligado al equipo especial de contraataque del presidente a llevar fusiles de largo alcance con munición de gran calibre, capaces de neutralizar a guepardos, leones o cualquier otro animal

Cuando The Post preguntó a representantes de la Casa Blanca sobre el safari la semana pasada, la respuesta fue que todavía no había una decisión definitiva. El jueves, un portavoz aseguró que la anulación no tenía nada que ver con las preguntas del periódico.

“No tenemos recursos infinitos para sostener los viajes presidenciales, y hemos pensado que era más importante una visita a Robben Island que un safari de dos horas en Tanzania”, dijo el portavoz John Earnest. “Por desgracia, no era posible hacer las dos cosas”.

Varios documentos internos de la administración que circularon en abril muestran que la familia Obama tenía previsto ir tanto a Robben Island como al safari, según una persona que está al tanto de los preparativos.

Los expresidentes Bill Clinton y George W. Bush también hicieron viajes a distintos países africanos, y también fue necesario hacer laboriosos preparativos. Bush fue en 2003 y 2008, en ambas ocasiones con su esposa. Sus dos hijas les acompañaron en el primer viaje, que incluyó un safari en una reserva natural situada en la frontera entre Botswana y Suráfrica.

No tenemos recursos infinitos para sostener los viajes presidenciales, y hemos pensado que era más importante una visita a Robben Island que un safari de dos horas en Tanzania”

John Earnest, portavoz gunernamental

“Incluso en los países más desarrollados de Europa occidental, el volumen de material y grado de organización necesarios para sostener a la cantidad de gente que se mueve con el presidente son verdaderamente extraordinarios”, dice Steve Atkiss, que coordinó los viajes de Bush desde su puesto de asesor especial de operaciones. “Y cuanto más lejos vamos, a lugares menos desarrollados, los problemas son más logísticos, desde luego”.

Los representantes de la Casa Blanca y el Servicio Secreto no han querido hablar sobre los detalles del dispositivo de seguridad, y varios asesores del gobierno han advertido que el itinerario del presidente no es aún definitivo.

Estos viajes de Obama al extranjero se producen en un momento en el que las agencias y los organismos gubernamentales, entre ellos el Servicio Secreto, están haciendo frente a unos recortes del gasto obligatorios y generalizados. El Servicio ha tenido que reducir su presupuesto para este año en 84 millones de dólares, y esta primavera anuló las visitas públicas a la Casa Blanca para ahorrar 74.000 dólares semanales en horas extra.

Muchos de los detalles de los viajes presidenciales al extranjero son secretos por motivos de seguridad nacional, y existe poca información pública sobre los costes totales. Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental reveló que el viaje de Clinton a seis países africanos en 1998 había costado un mínimo de 42,7 millones de dólares. La mayor parte de ese gasto fue de tipo militar, sobre todo los 98 vuelos de transporte de personal y vehículos y el establecimiento de unidades provisionales de evacuación médica en cinco países.

Muchos de los detalles de los viajes presidenciales al extranjero son secretos por motivos de seguridad nacional, y existe poca información pública sobre los costes totales

En esa cifra no entraban los costes del Servicio Secreto, que se consideraban información reservada.

El viaje de Obama puede costar al gobierno federal entre 60 millones y 100 millones de dólares, si nos guiamos por los costes de otros viajes similares a África en años recientes, según una persona que conoce los detalles del viaje y no está autorizada a dar su nombre. El documento de planificación del Servicio Secreto, que The Post recibió de una persona preocupada por la cantidad de dinero necesaria para el viaje, no especifica los costes.

“La infraestructura que acompaña los viajes del presidente está fuera de nuestro control”, dice Ben Rhodes, viceconsejero de seguridad nacional encargado de las comunicaciones estratégicas. “Los requisitos de seguridad no los impone la Casa Blanca, sino el Servicio Secreto”.

Responsables de seguridad antiguos y actuales que han intervenido en viajes presidenciales dicen que el equipo de la Casa Blanca también ayuda a decidir lo que se necesita, porque son ellos quienes planean las visitas y los parámetros. El Servicio Secreto y el ejército actúan después de estudiar el itinerario y proporcionan la seguridad que sus organismos consideran apropiada.

La primera dama, que visitó Suráfrica y Botswana sin el presidente en 2011, asistirá a diversos actos por su cuenta durante la semana. Esas visitas representan problemas logísticos añadidos, porque necesitará su propio equipo de seguridad y sus propios vehículos, como muestra el documento

Los representantes de la Casa Blanca aseguran que este es un viaje necesario desde hace ya mucho tiempo, puesto que es la primera visita de Obama como presidente al África subsahariana, aparte de una escala de 22 horas en Ghana en 2009. Las democracias emergentes incluidas en el viaje son interlocutores muy importantes en los conflictos de seguridad de la región, explica Rhodes.

Obama mantendrá reuniones bilaterales con las autoridades de cada país y tratará de forjar vínculos económicos más fuertes ahora que China está haciendo grandes inversiones en el continentes. Asimismo llamará la atención sobre los programas mundiales de salud, en especial la prevención del VIH/sida.

La primera dama, que visitó Suráfrica y Botswana sin el presidente en 2011, asistirá a diversos actos por su cuenta durante la semana. Esas visitas representan problemas logísticos añadidos, porque necesitará su propio equipo de seguridad y sus propios vehículos, como muestra el documento.

El portavoz del Servicio Secreto, Ed Donovan, no ha querido dar detalles del viaje. “Siempre proporcionamos el grado de protección necesario para crear un entorno seguro”, dice.

Dado que va a haber rápidas paradas en tres países, serán necesarios tres ejemplares de cada equipo de seguridad porque no habrá tiempo suficiente para trasladar el material entre los tres países

Según el documento del Servicio Secreto, Obama pasará una noche en Dakar (Senegal), dos noches en Johanesburgo, una noche en Ciudad del Cabo (Suráfrica) y una noche en Dar es Salaam, Tanzania.

Entre los 56 vehículos incluidos en el viaje hay limusinas para las caravanas del presidente y su mujer, un vehículo especial de comunicaciones para garantizar conexiones seguras de teléfono y vídeo, un camión con un inhibidor de frecuencias de radio en torno a la caravana presidencial, una ambulancia totalmente equipada, capaz de hacerse cargo de contaminantes biológicos y químicos, y un camión con equipamiento de rayos X.

El Servicio secreto lleva ese tipo de vehículos y cristales antibalas a la mayoría de los viajes, incluso dentro de Estados Unidos, dicen los representantes de la Casa Blanca. Pero, dado que va a haber rápidas paradas en tres países, serán necesarios tres ejemplares de cada uno, porque no habrá tiempo suficiente para trasladar el material, según el documento.

También son necesarios 100 agentes para estar de pie -es decir, encargarse de los puestos de seguridad y perímetros alrededor del presidente- en cada una de las tres primeras ciudades que va a visitar. Después, 65 de ellos recibirán a Obama en Dar es Salaam. Antes de que se anulara, esta semana, el safari en el Parque Nacional Mikumi, estaban previstos otros 35 agentes más para proteger a los Obama y sus dos hijas durante la visita.

Además, habrá entre 80 y 100 agentes que trabajarán en turnos, las 24 horas, en los equipos de seguridad de Obama y su familia, los equipos de contraataque y la coordinación logística.

El documento de planificación no ofrece un número total de agentes que van a participar en el viaje; algunos trabajarán en más de un lugar.

Los responsables de la operación dicen que el Servicio Secreto no quiere que el presidente viaje a ningún sitio sin tener cerca un centro de urgencias de primera categoría. El servicio médico de la Casa Blanca decide qué hospitales satisfacen sus criterios mediante visitas previas a los lugares incluidos en los viajes, explican.

“Es lo que se necesita para proteger al presidente de Estados Unidos”, asegura Atkiss, “independientemente de quién sea en cada momento”.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/14/actualidad/1371235290_191050.html

“Urgente: dos explosiones en la Casa Blanca. Obama está herido”. Así rezaba el ‘tuit’ que la agencia de noticias Associated Press (AP) ha publicado esta tarde en su cuenta de Twitter. A los pocos minutos, ya no se podía acceder a la página porque la agencia suspendió su actividad, aunque dio tiempo para que la noticia fuera retuiteada más de 4.700 veces. Poco después, el portavoz de AP Paul Colford comunicaba a Reuters que el mensaje era “falso” y APEntertainment informaba en Twitter que la cuenta principal había sido ‘hackeada’. La NBC también alertaba vía Twitter de la situación: “Ignoren cualquier ‘tuit’ sobre disturbios en la Casa Blanca”.

Un grupo que se autodenomina el Ejército Electrónico Sirio, partidario del régimen de Bachar el Asad, se ha atribuido la autoría del ataque informático a AP y a otros medios como la BBC, la CBS, el programa estadounidense 60 minutos o Al Yazira, entre otros.

El método que utilizaron los piratas para ‘hackear’ las contraseñas del personal de AP fue el clásico “Pincha aquí. Es muy importante”. Los empleados de la agencia recibieron un email en el que se les pedía que pincharan en un enlace del Washington Post y en la página que se abría posteriormente les solicitaban sus credenciales para leer la noticiasegún informa el periodista Jim Romenesko en su blog. AP avisó a sus reporteros a través de otro correo electrónico de que ignoraran ese email, pero ya era demasiado tarde.

Una imagen de la caída momentánea en el Dow Jones.

La confusión que causó su ‘hackeo’ tan solo duró unos minutos, pero fueron suficientes para provocar un momentáneo ataque de nervios en Wall Street. En cuestión de segundos, la Bolsa de Nueva York sufrió un drástico descenso de unos 150 puntos, cerca del 1% de su valor, aunque se recuperó inmediatamente. Más allá de la agitación que provocó en Twitter y en el Dow Jones, prácticamente casi ningún medio se hizo eco de la noticia.

Dada la psicosis que se vive ahora en Estados Unidos debido al reciente atentado en el maratón de Boston, en el que murieron tres personas y resultaron heridas más de 180, el portavoz de la Casa Blanca aprovechó su rueda de prensa diaria para tranquilizar a la población. “Puedo decir que el presidente está bien, acabo de estar con él”, dijo Carney.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366738727_668448.html

La Casa Blanca, acordonada.| Afp

El FBI confirmó este miércoles que ha interceptado una carta con lo que podría ser una sustancia venenosa dirigida a Barack Obama. La misiva fue detectada este martes en una oficina postal de Washington y nunca llegó a la Casa Blanca. Los análisis preliminares detectaron que el sobre contenía ricina, la misma toxina presente en el sobre dirigido este martes al senador republicano Roger Wicker.

“La investigación sobre estas cartas permanece activa y se están recibiendo más“, ha afirmado en un comunicado el FBI. “No hay nada que indique una conexión con el ataque de Boston y sólo un análisis realizado por un laboratorio acreditado puede determinar la presencia de un agente biológico como la ricina. Esos exámenes se están haciendo y suelen llevar entre 24 y 48 horas”.

Sin haber establecido ningún vínculo con estas explosiones, el portavoz de la Casa Blanca, James Carney, ha declarado que se desconoce “si el atentado de Boston es obra de una organización o de individuo, de un terrorista extranjero o nacional“.

El sobre para el senador Wicker, el primero en ser detectado, contenía ricina que es una sustancia tóxica que puede llegar a causar la muerte de la persona que lo inhala. El servicio secreto no ha desvelado por ahora el nombre de la sustancia detectada en la carta dirigida a Obama, que se recibió en la oficina a una hora similar que la del senador.

Cuatro sobres sospechosos

En las últimas horas las autoridades han detectado otros dos sobres sospechosos dirigidos a dos senadores: el demócrata Carl Levin y el republicano Richard Shelby. Además, las autoridades cerraron los accesos a los edificios Hart y Russell del Capitolio al detectar un paquete sospechoso en el vestíbulo del primero y un sobre en la tercera planta del segundo. No obstante, parece que estos envíos no suponen ningún riesgo y se han vuelto a abrir los accesos.

Una sustancia blanca y granulada

La misiva interceptada este miércoles nunca llegó a entrar en la Casa Blanca. Fue detectada en la oficina postal donde se examina el correo dirigido al presidente y nunca estuvo en peligro su integridad. Fuentes del servicio secreto afirman que contiene una sustancia blanca y granulada muy similar a la que se encontró este martes en el sobre dirigido al senador Wicker. Aquella carta fue interceptada en una oficina del estado de Maryland que examina los envíos a los congresistas. Las autoridades desvelaron que llevaba un matasellos de Memphis y no tenía dirección en el remite. Pero la senadora demócrata Claire McCaskill dijo luego que la había enviado una persona que escribe a menudo a los políticos del Capitolio.

No es la primera vez

En 2004 tres edificios del Senado fueron desalojaron después de que las fuerzas de seguridad detectaran ricina en el correo dirigido a la oficina del líder de la mayoría republicana en el Senado. Pero al final los investigadores dijeron que las primeras pruebas habían detectado productos inofensivos como semillas de ricino que en ocasiones se cuelan durante el proceso de producción del papel. El correo generó también una fuerte psicosis en los días que siguieron a los atentados del 11 de Septiembre. Varios legisladores recibieron entonces cartas que contenían ántrax y el asuntos nunca se llegó a aclarar.

Corea del Norte declara de forma oficial el

Corea del Norte ha anunciado a través de un comunicado de la agencia estatal norcoreana KCNA este viernes que las relaciones con Corea del Sur se encuentran en “estado de guerra“, a raíz del repunte de las tensiones entre ambos países y de las sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

“Desde ahora, las relaciones Norte-Sur entrarán en estado de guerra y los asuntos que surjan entre el Norte y el Sur serán tratados de acuerdo con ello”, señaló el régimen a través de un anuncio especial publicado en la agencia estatal.

En su habitual tono belicista, los medios norcoreanos publicaron ayer que su líder Kim Jong-un ordenó tener preparados sus misiles para atacar en “cualquier momento” intereses de EEUU y Corea del Sur.

En su nuevo anuncio Corea del Norte aseguró que “la situación en la cual no hay ni guerra ni paz de la península de Corea ha terminado”.

Las dos Coreas han permanecido técnicamente en guerra desde el final del conflicto que las enfrentó entre 1950-1953 y que concluyó con un alto el fuego, tras el cual se firmó un armisticio y acuerdos de no agresión.

El comunicado advirtió además de un “combate a gran escala” más allá de la región si Corea del Sur y EEUU continúan con sus actividades militares en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas.

Según la KCNA, que actúa de portavoz del régimen, el anuncio especial de hoy ha sido emitido por el Partido de los Trabajadores, ministros y otras instituciones.

Estos anuncios se enmarcan en la campaña de amenazas que el régimen de Pyongyang dirige a Corea del Sur y EEUU desde que el pasado día 7 de marzo la ONU anunciara nuevas sanciones al país comunista por su última prueba nuclear de febrero.

En dichas sanciones, China, principal aliado de Corea del Norte, respaldó y apoyó la penalización contra Pyongyang, una maniobra que según los analistas ha profundizado el aislamiento y la incapacidad para poder anticipar su inesperada respuesta.

Esta misma semana Corea del Norte anunció la suspensión de la única línea de comunicación militar que mantenía con Corea del Sur y que gestiona el acceso al complejo industrial común de Kaesong, en medio de una escalada de tensión entre los dos países.

EE.UU. se “toma en serio” la amenaza de Corea del Norte

Estados Unidos se “toma en serio” el anuncio del “estado de guerra” declarado por Corea del Norte contra Corea del Sur, dentro de la escalada de las tensiones durante las últimas semanas, según ha señalado este sábado la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Caitlin Hayden.

La Casa Blanca “se toma en serio estas amenazas y permanece en estrecho contacto con los aliados surcoreanos”, ha sostenido Hayden, según recoge la cadena BBC.

Seúl replica que el estado de guerra “no es una amenaza nueva”

Corea del Sur ha restado importancia a la declaración del “estado de guerra” por parte de Corea del Norte porque “no es una amenaza nueva”, si bien ha asegurado que reprimirá “cualquier provocación”, según han manifestado este sábado el ministerio de Unificación surcoreano en un comunicados.

En esta misma línea se ha pronunciado el Ministerio de Defensa surcoreano, que, sin embargo, amenaza con “reprimir plenamente cualquier provocación de Corea del Norte” y recalca que el Ejército está “preparado”. Defensa advierte de que esta declaración de Corea del Norte amenaza con “minar” la estabilidad y la paz en la península de Corea.

El presidente Barack Obama durante una intervención en Washington este martes

La Casa Blanca describió este martes los reiterados ataques cibernéticos, que una investigación reciente vincula directamente con una unidad secreta del Ejército chino, como “un serio desafío para la seguridad y la economía de Estados Unidos”, lo que es la señal de que una nueva guerra fría, en el desconocido e incontrolable espacio de Internet, ha comenzado entre las dos grandes potencias que se disputan la supremacía en el siglo XXI.

Sin acusar directamente a China, por el miedo a la reacción de ese país, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró que el presidente Barack Obama “tomará todas las medidas que sean necesarias” para atajar ese peligro, al tiempo que pidió al Congreso la aprobación de legislación más eficaz para hacer frente a esta ciberguerra, ya inevitable. La semana pasada, Obama firmó, como se hace ante cualquier amenaza exterior, un decreto que le da poderes especiales para responder a los ciberataques y, como añadió Carney, asistir a las empresas privadas que están siendo el blanco de esta ofensiva.

Para EE UU este es un asunto de importancia estratégica decisiva porque, no solo se enfrenta al riesgo tradicional de que sus secretos de seguridad caigan en mano de una potencia extranjera, sino al peligro nuevo de que, con la intrusión en la red de Internet, China pueda sabotear la actividad económica del país o inhabilitar servicios públicos básicos, como los de agua potable o energía eléctrica. Sin contar con el robo de tecnología que, además de costarle miles de millones de dólares a este país, aumenta extraordinariamente las capacidades de China y su competencia de cara al futuro.

El hecho de que sea China el origen de la casi totalidad de los ataques detectados hace este desafío mucho más peligroso y difícil de tratar. Aunque Carney aseguró ayer que el Gobierno norteamericano trata de abordar este problema en cada reunión bilateral, lo cierto es que las autoridades de Pekín han negado siempre cualquier responsabilidad en los ciberataques y suelen responder a las preocupaciones norteamericanas con promesas de investigaciones que nunca concluyen en medidas prácticas.

“No podemos permitirnos que dentro de unos años nos preguntemos por qué no hicimos nada”
 
Presidente Barack Obama
 

EE UU, por su parte, trata de desarrollar una política de cooperación con China, a la que necesita por su fortaleza económica y por su influencia en regiones clave del mundo, y prefiere abordar la penetración a través de Internet con prudencia para no desencadenar una crisis de graves consecuencias potenciales para ambos lados.

Esa prudencia se hace, sin embargo, cada vez más difícil ante la acumulación de pruebas sobre la responsabilidad directa del régimen de Pekín en los ataques. La última y la más evidente es el informe de la compañía de seguridad Mandiant, situada en las afueras de Washington, que asegura que en los últimos seis años más de 140 empresas y organizaciones, casi todas de EE UU, han sido invadidas desde Internet por la Unidad 61398 del Ejército de Liberación Popular chino.

La Casa Blanca no ha querido calificar los datos obtenidos por una firma privada, pero es obvio que la presión sobre Obama para actuar contundentemente ha crecido considerablemente. Como afirma el congresista Mike Rogers, miembro del comité de Asuntos de Espionaje de la Cámara de Representantes, “esto confirma la actividad que nuestro comité ha venido detectando desde hace tiempo”.

El propio Obama, en su discurso sobre el estado de la Unión, la pasada semana, confirmó que “sabemos que países extranjeros están atacando nuestro secretos industriales”. “Nuestros enemigos”, dijo, “están ahora también desarrollando la capacidad para sabotear nuestra red eléctrica, nuestras instituciones financieras, nuestro tráfico aéreo. No podemos permitirnos que dentro de unos años nos preguntemos por qué no hicimos nada”.

Un análisis reciente suscrito por las 16 agencias de espionaje de EE UU citado por The New York Times, el primer diario que reveló el informe de Mandiant, mencionaba ya a la Unidad 61398 como la responsable de los ataques sufridos en los últimos años. Ese diario ha sido una de las víctimas de esas incursiones, que incluyen compañías tan diversas como Lockheed Martin, el mayor proveedor de las fuerzas armadas norteamericanas, hospitales o universidades.

La diversidad de los objetivos de esta ciberguerra es una de las principales razones de la alarma actual. Internet es, por definición, una red abierta y de comunicación inmediata. A estas alturas, es casi imposible protegerla por completo manteniendo las cualidades que la hacen imprescindible en el mundo actual. EE UU estudia mayores medidas de seguridad, pero cada de esas medidas puede encontrar en su día un hacker que la deje obsoleta.

Solo una negociación política con Pekín puede resolver eficazmente este problema. Es posible que Washington tendrá que recurrir a algunas medidas de presión con el fin de conseguir mayor colaboración de parte china. Pero, sobre todo, será necesario una evolución del régimen chino hacia el uso de prácticas compatibles con la legalidad internacional. Una de las excusas chinas es que también EE UU recurre a la ciberguerra, como ocurrió en el ataque al programa nuclear de Irán con el virus Stuxnet.

Dentro de la lógica de la rivalidad entre superpotencias, EE UU parece aceptar que tendrá que proteger sus secretos nucleares. Para lo que este país no está hoy preparado es para extender esas medidas seguridad al secreto de la Coca Cola, uno de los objetivos chinos.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/19/actualidad/1361300185_954734.html

El presidente Barack Obama contará con la autoridad para ordenar un ataque cibernético de carácter preventivo en el caso de que Estados Unidos detecte una posible amenaza desde el extranjero. Fuentes oficiales consultadas por varios medios estadounidenses aseguran que la Administración quiere tomar medidas ante el creciente número de ataques sufridos por las redes informáticas del país.

El diario Financial Times adelantó también que Obama podría aprobar una orden ejecutiva para asumir nuevas competencias en materia de seguridad cibernética en los próximos días. Según The New York Times, el Gobierno de Obama ha estudiado recientemente el uso del arsenal informático del que dispone y su conclusión es que el presidente puede asumir esa competencia en caso de un ataque informático.

Obama ha trabajado durante los últimos meses en un modelo de legislación que hubiera aprobado tanto estos poderes como un marco de estándares de seguridad para proteger las infraestructuras del país así como su respuesta en el caso de sufrir un ataque cibernético. El proyecto de ley respaldado por la Casa Blanca chocó sin embargo con la oposición en el Congreso, por lo que el presidente podría apostar por una orden ejecutiva que amplíe sus competencias.

El gesto de Obama coincidiría con informaciones recientes sobre ataques por parte de piratas informáticos chinos a varios medios de comunicación estadounidensesThe New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal– así como a otras empresas e infraestructuras del país. El secretario de Defensa, Leon Panetta, advirtió el pasado otoño que “el próximo Pearl Harbor” podría consistir en un ataque cibernético que hiciera “descarrilar trenes de pasajeros o trenes cargados con elementos químicos letales” y que existen “casos en los que los intrusos han conseguido acceder a los sistemas de control” de diversas infraestructuras de EE UU. El Gobierno de Obama defiende que cualquiera de estos ataques sería tratado como un “acto de guerra”.

El secretario de Defensa advirtió el pasado otoño que “el próximo Pearl Harbor” podría consistir en un ataque cibernético

Según The New York Times, el Pentágono ya ha creado un nuevo mando cibernético y será de los pocos sectores que aumente su presupuesto dentro del Ejército. La legislación actual establece que EE UU sólo puede llevar a cabo misiones anti terroristas en aquellos países donde esté inmerso en una guerra, pero las nuevas normas permitirían que las agencias de espionaje accedan a redes informáticas extranjeras con el objetivo de detectar posibles ataques dirigidos hacia EE UU o introducir virus informáticos en sus sistemas para impedir su funcionamiento. “Las nuevas reglas serán altamente secretas, igual que se han mantenido los ataques con ‘drones’ hasta ahora”, asegura el Times.

Hasta la fecha, sólo se conoce una ocasión en la que EE UU ha recurrido a la informática para llevar a cabo una ofensiva contra otra nación, Irán, centrándose exclusivamente en la infraestructura de sus plantas de enriquecimiento de uranio. El proyecto, heredado de la Administración Bush, logró bloquear el funcionamiento de programa nuclear al introducir un virus informático en sus sistemas, lo que demostró que “la infraestructura de un país se puede destruir sin necesidad de bombardearla ni enviar tropas”, afirma el Times.

Los expertos aseguran que la guerra cibernética podría causar graves daños al atacar objetivos como el sistema financiero de EE UU o sus redes de transportes. La orden ejecutiva del presidente Obama, adelanta también Financial Times, quiere responder a esta amenaza estableciendo la cooperación y el intercambio de información entre el gobierno y el sector privado, así como un conjunto de estándares de seguridad para proteger las diferentes industrias del país.

Según asegura el diario tras acceder al borrador de la orden ejecutiva, ésta se centra en prevenir intromisiones en los sistemas que gestionan la red energética, los servicios financieros, empresas químicas o el suministro de agua a las ciudades. La Administración Obama ha defendido públicamente que la respuesta de EE UU a la ciberguerra debe centrarse tanto en la prevención de los ataques como en fortalecer sus sistemas informáticos para reducir sus posibles consecuencias. Sin embargo, fuentes consultadas por el Times advierten que este tipo de ataques no son siempre atribuibles directamente a un país o su gobierno, sino que pueden corresponder a grupos terroristas, por lo que su respuesta solo debería ser autorizada por el presidente del Gobierno y comandante en jefe de las tropas.

La nueva regulación se enfrenta además a dudas sobre la implicación del Pentágono en estos ataques y en su réplica a las intromisiones de otros países en sistemas informáticos de EE UU. Según adelanta el Times, la Casa Blanca establecerá que la respuesta corresponde al Departamento de Seguridad Nacional, si el asalto se ha producido dentro de territorio estadounidense, y que el Pentágono sólo se verá involucrado si así lo establece una orden presidencial.

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El diario estadounidense The New York Times reveló este jueves que ha sufrido ataques por parte de hackers chinos durante los últimos cuatro meses. Pocas horas después, The Wall Street Journal confirmaba que también ha recibido intrusiones de piratas informáticos del país asiático recientemente y que las autoridades de Estados Unidos han sido alertadas.

El ataque al Times coincidió, según el diario, con la publicación de un reportaje de su corresponsal en Pekín, David Barboza, sobre las ganancias multimillonarias obtenidas por parientes del primer ministro chino, Wen Jiabao, a través de diferentes operaciones comerciales.

En el caso del Journal, la intromisión ha sido relacionada “con un control de la cobertura del diario en China”, y “no constituye un intento de obtener beneficios comerciales o información de los clientes”, según la portavoz de Dow Jones, la empresa asociada al diario. Sin embargo, el diario, propiedad de Rupert Murdoch, asegura que estos ataques “confirman que el espionaje chino a medios estadounidenses es un fenómeno generalizado”.

Ambos diarios aluden a episodios similares en otras publicaciones -como Bloomberg News-, y revelan que alertaron a las autoridades federales al detectar las intrusiones en sus sistemas. “El FBI ha demostrado estos incidentes durante más de un año y considera que los ataques de piratas informáticos son un caso de seguridad nacional contra los intereses de EE UU”, afirma el Journal, citando a fuentes cercanas a la investigación.

Los ataques confirman que el espionaje chino a medios estadounidenses es un fenómeno generalizado, según el Journal

Según explicó el diario, los hackers habrían logrado introducirse en el sistema informático del diario para sustraer diferentes contraseñas de sus periodistas. La estrategia habría servido para comprobar si el Times poseía documentos personales de la familia de Jiabao, accediendo primero a la cuenta de de correo electrónico Barboza.

“Expertos en seguridad informática no han encontrado ninguna prueba de que se accediera, descargara o copiara ningún documento ni correo electrónico relacionado con nuestra cobertura”, declara la directora del diario, Jill Abramson. Según el diario, “los hackers han utilizado métodos que nuestros consultores asocian a los que el Ejército chino ha empleado otras veces para penetrar en el sistema del Times”.

El periódico afirma a través Mandiant, la empresa contratada para lidiar con con este problema de seguridad, que dicha estrategia consistió en acceder a los ordenadores de universidades estadounidenses para dirigir desde allí los ataques a las redes internas del Times, una práctica empleada anteriormente por piratas informáticos chinos en otros objetivos. Al dirigir el acceso a la red del diario desde centros en Carolina del Norte, Arizona o Nuevo México “les permite esconder la fuente de los ataques”, aseguran los consultores del diario.

El ministro chino de Defensa ha desmentido cualquier vínculo entre las intrusiones y el Gobierno, y ha dicho que la información del Times este jueves acusa al Ejército de su país “de lanzar ciberataques sin pruebas” y “no es profesional”.

De acuerdo con la información del Times, los hackers “robaron las contraseñas de todos los empleados de la compañía y las emplearon para acceder a los ordenadores personales de 53 trabajadores, la mayoría fuera de la redacción”. El diario añade que su objetivo parecía ser los nombres de aquellas personas que podrían haber proporcionado información a Barboza acerca de Jiabao.

El Times asegura que ha conseguido cerrar el acceso a los piratas informáticos con ayuda de expertos en seguridad informática. “Habrían podido hacer destrozos en nuestros sistemas”, asegura el jefe de comunicación, Marc Frons. Inmediatamente después de la publicación del reportaje en exclusiva sobre la familia Jiabao, el diario fue advertido por funcionarios chinos de que “habría consecuencias”, por lo que la compañía contactó con AT&T, responsable de la red informática del Times.

En menos de 24 horas, la compañía telefónica alertó al diario de “actividad inusual” en sus redes y que el comportamiento era “consistente con otros ataques atribuidos anteriormente al Ejército chino”, por lo que el diario alertó al FBI mientras intentaba lidiar con el ataque de manera independiente. El día 7 de noviembre, ante las pruebas de que los atacantes permanecían dentro del sistema interno del Times, el diario contrató a una empresa externa para lidiar con su amenaza.

Los expertos detectaron entonces que los hackers chinos accedieron a varios ordenadores del diario a mediados de septiembre e instalaron un sistema que les permitió crear una red para garantizar su acceso en el futuro. A partir de ahí, instalaron programas informáticos que les permitieron buscar las cuentas de correo electrónico y los documentos tanto de Barboza como de Jim Yardley, último corresponsal del diario en Pekín y que ahora ocupa el cargo en el sur de Asia.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/31/actualidad/1359621887_883354.html