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El músico Steve Aoki, en el Rock in Rio Lisboa. (EFE)

No habrá concierto este fin de semana en el circuito madrileño del Jarama de Steve Aoki, el DJ que pinchó la fatídica noche de Halloween en el Madrid Arena en el que fallecieron cinco jóvenes tras una avalancha mortal. La Comunidad de Madrid ha desautorizado una fiesta que tenía todos los ingredientes para acabar otra vez en desgracia: si en el recinto caben entre 15.000 y 20.000 personas, los promotores del evento (PFL&Light Sonido e Iluminación) han puesto a la venta 48.000 entradas, más del doble de las autorizadas.

Según fuentes de la Comunidad de Madrid, ha sido el exceso de aforo y las “deficientes condiciones de seguridad” del recinto los que han provocado que se desautorice su celebración. Además, los promotores tampoco facilitaron a la Dirección General de Seguridad e Interior de la Comunidad la documentación exigida. Antes de cancelar definitivamente el acto, la Administración regional se dio cuenta de que había informes técnicos municipales que desaconsejaban la celebración de este evento, “ya que existe riesgo para los asistentes”.

Steve Aoki no tuvo nada que ver con la tragedia que sacudió Madrid la noche de Halloween de 2012, pero él fue la razón por la que el Madrid Arena, igual que lo iba a estar el Jarama, estuviera lleno hasta reventar aquella madrugada. Meses después, el DJ reconocía públicamente que seguía traumatizado por lo que ocurrió en Madrid. Esta es la siguiente vez que Steve Aoki pincha en la región tras aquel día. 

Casi dos años después de la tragedia, todavía no ha habido un juicio para esclarecer qué pasó en los minutos previos a que esta se desencadenara. De momento, la desdicha de cinco familias sigue en el sumario de un caso cuya instrucción está a punto de concluir. Se habla de exceso de aforo, local sin licencia, puertas cerradas, falta de control en los accesos, escaso número de agentes de la Policía Municipal, incumplimiento de Ley de Espectáculos, entradas sin enumerar, dudosa atención médica… En el caso que dirige el juez Eduardo López-Palop figuran 42 testigos, 24 imputados, casi 9.500 folios de instrucción y, de momento, ni un solo responsable por lo sucedido. 

Deficiencias técnicas

El desastre no se produjo sólo por el exceso de aforo. En el edificio municipal también fue deficiente la normativa de seguridad, como parece que también algo falla en el circuito del Jarama. De hecho, los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid encontraron hasta 18 deficiencias en el recinto dos años antes que no se habían resuelto la noche de autos. Entre las irregularidades que presentaron en la documentación técnica destaca que el número de los pasillos para salir del recinto a la calle era insuficiente y que el pabellón era inaccesible para bomberos, en el caso de que hubiera habido fuego dentro del recinto.

Una de las terrazas del Hipódromo.

Una de las terrazas del Hipódromo. ANTONIO HEREDIA

No habrá discoteca de verano en el Hipódromo de la Zarzuela. Así lo ha decidido unilateralmente la empresa responsable de sus eventos, según ha sabido EL MUNDO, tras registrarse una avalancha el pasado 31 de mayo en su primera fiesta nocturna de la temporada. Aquella noche, la capital pudo ser testigo de un nuevo Madrid Arena cuando cerca de 4.000 personas se concentraron en el recinto para asistir a la actuación del DJ holandés Bakermat. Tan sólo la rápida intervención policial y la retirada de las vallas que controlaban el acceso, evitaron la tragedia, según varios testigos.

El incidente tuvo tal magnitud que los responsables de Naturact, concesionaria de la parte sur del Hipódromo, se asustaron y decidieron cancelar la sesión discotequera que pretendían albergar en la terraza del recinto las noches de los viernes y sábados para disfrute de los más jóvenes.

«No nos interesaba tener el Hipódromo lleno de niños de 18 años que se dedican a emborracharse en el parking y que no consumen nada dentro. No es nuestro tipo de clientela y no queremos más problemas», asegura un portavoz autorizado de la concesionaria. Ésta había subcontratado a Unievento (compañía especializada en el sector del ocio nocturno) para asegurarse el aforo completo toda la temporada estival y cubrir los 350.000 euros de canon anual. «Vendiendo coca-colas durante las carreras de caballos es realmente complicado asumir el coste de la concesión y por eso decidieron contratarnos. No hay que olvidar que el margen de beneficio de las copas siempre es enorme», subraya un representante de Unievento.

Golpe moral a la competencia

Las expectativas eran muy altas. Más de 800 relaciones públicas se enrolaron en el proyecto e incluso Unievento decidió contratar al conocido DJ Bakermat para conseguir llenar hasta la bandera en su inauguración y dar un golpe moral a la competencia. Las entradas anticipadas se vendieron como churros y los aledaños del Hipódromo se convirtieron en un macrobotellón horas antes del show de Bakermat. El problema surgió justo por la misma razón que motivó el fallecimiento de cinco adolescentes en el Madrid Arena el 1 de noviembre de 2012.

Los miles de jóvenes que habían adquirido su entrada, lejos de entrar en el recinto a las 10 de la noche, esperaron en las afueras bebiendo hasta las 2 de la madrugada, hora de comienzo de la actuación del artista.

«Este público funciona así. Se maman fuera porque no pueden pagar el precio de las copas de dentro y luego quieren entrar un minuto antes», comenta un director de una sala dedicada a este tipo de target.

Fue justo a las dos de la madrugada cuando la mayoría de asistentes coincidió en los dos únicos puntos de acceso que se habían habilitado y se comenzaron a formar «dos colas monumentales», según asegura un testigo. Los organizadores del evento no previeron que este tipo de clientela (chavales de 18 años) suele esperar hasta el último minuto para entrar a ver a su ídolo, cubata en mano.

Peleas y gente por la A-6

Al ver que no avanzaban las colas, los asistentes comenzaron a impacientarse y a empujar, generando una avalancha de unas 400 personas, que requirió la llegada inmediata de la Policía Nacional y Municipal. «Se lió pardísima. Antidisturbios, peleas y gente caminando borracha por la A-6. La poli tuvo que cortar hasta la autovía», comenta a EL MUNDO un testigo presencial de unos disturbios que no interrumpieron la actuación del DJ que se prolongó hasta las 4 de la madrugada.

Desde Unievento acusan a Naturact de no haber dispuesto todos los elementos de seguridad necesarios para un cita de estas dimensiones. «Ellos fueron los encargados de hacer el plan de seguridad y todo acabó siendo un desastre porque no dispusieron de los elementos necesarios para controlar a tanta gente», resume uno de los propietarios de Unievento. Esta misma fuente asegura que las vallas «no eran adecuadas» para este tipo de espectáculos y apunta que sólo había dos puntos para acceder al recinto, algo «insuficiente», según varios expertos.

Los portavoces más oficiales suavizan lo ocurrido. Según fuentes de Emergencias Madrid, la madrugada del 31 al 1 de junio entró un aviso al 112 por una posible avalancha a la entrada de la discoteca del Hipódromo. Al llegar se encontraron con que se habían producido altercados por un grupo de personas que se intentaron colar. Hasta allí se desplazó el jefe de guardia del Samur y varias ambulancias, ademas de la Policía Municipal.

Facultativos del Samur atendieron a una persona herida leve por contusiones. Dada la gran afluencia de gente que había en ese momento, se decidió mantener en el lugar dos ambulancias, que durante la madrugada sólo volvieron a actuar para atender a jóvenes por intoxicaciones etílicas.

Fuentes del Área de Seguridad del Ayuntamiento han confirmado que agentes de la Policía Municipal levantaron acta de lo ocurrido al producirse «altercados en los accesos» y que ahora mismo la discoteca del Hipódromo tiene abiertos tres expedientes por la realización de este evento de DJ, que tenía la autorización de la Comunidad de Madrid.

Uno de ellos es por una posible infracción del cumplimiento del horario, que está tramitando la Agencia de Gestión de Licencias del Consistorio. La multa, de carácter leve, podría ascender a los 4.500 euros, según fuentes municipales. Los otros dos, tramitados por el Área de Seguridad, fueron abiertos por supuestas deficiencias en el control de la seguridad interior del establecimiento y del control de accesos. En este caso se trata de infracciones graves y la sanción oscila entre los 4.500 y los 60.000 euros.

Entretanto, desde la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales y propietaria del Hipódromo) afirman que la medida de no abrir la discoteca la noche de los viernes y los sábados, como sí se hizo el pasado verano, es «una decisión del concesionario», pero afirman que las Noches del Hipódromo que se celebran los jueves seguirán funcionando con normalidad durante los meses de julio y agosto. La agenda de conciertos también se mantendrá, según informaron desde Naturact donde no se arrepienten de su decisión de clausurar la discoteca. «Aquella noche problemática sólo hicimos 7.000 euros con 4.000 asistentes, así que mejor cortar por lo sano», afirman desde la empresa.

JAVIER G. NEGRE / ROBERTO BÉCARES Madrid

28/06/2014 01:49 horas

http://www.elmundo.es/madrid/2014/06/28/53ae0254ca4741dc4b8b4577.html

Lo que sí firmó Seguriber: “Disuadir, proteger, prevenir y reaccionar” en el Madrid Arena

¿Qué papel jugó Seguriber en el Madrid Arena la fatídica noche de Todos los Santos? Es la duda que la acusación particular quiso despejar el viernes, cuando fue a declarar a los juzgados de Plaza de Castilla por el Madrid Arena Iván Somontes, inspector jefe de esta empresa, quien en todo momento sostuvo que la responsabilidad de su compañía se limitaba a ejercer “una seguridad pasiva” en el recinto.

Su declaración ante el juez Eduardo López-Palop choca frontalmente con el plan de emergencia que la compañía firmó con Madrid Espacios y Congresos, la empresa dueña del recinto. En ningún momento Somontes reconoció ante el juez que Seguriber era la responsable de las “actuaciones preventivas y correctivas ante situaciones de riesgo”, como recoge el plan de vigilancia en poder de este diario, en el que destacan los cuatro conceptos de los que se responsabilizaba la compañía presidida por Mónica de Oriol: “disuasión”, “protección”, “prevención” y “reacción”.

Desde el mismo 1 de noviembre, cuando los testimonios de los jóvenes y las imágenes evidenciaban un claro exceso de aforo en la sala, se cuestionó la labor de Seguriber, contratada para llevar la seguridad (perímetro, recinto, cámaras) de todos sus edificios. La compañía siempre ha defendido que su única responsabilidad en el Madrid Arena durante la actuación de Steve Aoki era la seguridad exterior y la requisa que se efectuó antes de que comenzase la macrofiesta. El viernes, el responsable de Seguriber, que no estuvo en Madrid el día de la fiesta, sostuvo que en las cámaras no vieron ni avalanchas ni petardos ni bengalas, por eso no se avisó a ningún servicio de emergencias ni a la policía. Somontes mantuvo ante López-Palop que el responsable de la sala de cámaras tan sólo se dedicaba a ver las imágenes, dentro de lo que calificó como “seguridad pasiva”.

Lejos de lo que afirmó Iván Somontes en los juzgados de Plaza de Castilla, las verdaderas funciones que le correspondían a Seguriber aquella aciaga noche era “evitar la comisión de actos delictivos o infracciones en relación con el objeto de la protección”, “colaborar” con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en los casos “en que sea necesario”, “confeccionar los correspondientes partes e informes”, avisar “a los responsables indicados en caso de incidencia o alarmas” y cumplir con las “instrucciones establecidas en caso de emergencia”, “confeccionar los correspondientes partes e informes” y “prevenir los riesgos que puedan afectar a la seguridad de las instalaciones y las personas”, según consta en el citado plan diseñado única y exclusivamente para el debut de Aoki en la capital.

Contrato en vigencia

Seguriber estipuló en el mismo plan las funciones de los 38 vigilantes de seguridad que aquella noche estuvieron en el Madrid Arena. El documento recoge que todos trabajarían, sin arma, entre las once de la noche y las seis de la madrugada, y dónde se ubicaría cada uno de ellos. Entre sus funciones se incluía “evitar la circulación de todas las personas que carecen de autorización para acceder a dicho evento” y “la prevención de actos vandálicos“, “aperturas y cierres de puertas de interior del pabellón con previa autorización de la organización del evento”, “control del público asistente mediante sistema de CCTV”, el “control de acceso de vehículos al aparcamiento“, “requisa para evitar botellón” y “evitar la entrada de bebidas alcohólicas y objetos punzantes“.

Casi seis meses después de la tragedia, el Ayuntamiento de Madrid, que dirige Ana Botella, sigue manteniendo en vigor el contrato con Seguriber. El Ayuntamiento, a través de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, adjudicó mediante un concurso público hace tres años y medio a esta empresa gestionar no sólo la seguridad del Madrid Arena, sino de todos los demás edificios públicos que posee el consistorio. El contrato disfruta actualmente de una prórroga hasta 2013. Tanto la compañía como el consistorio están negociando para rescindir el contrato de mutuo acuerdo, aunque desde el consistorio reconocen que, “si quisiéramos”, podrían invalidarlo por haber incumplido una cláusula del pliego del contrato de explotación.

http://www.elconfidencial.com/espana/2013/04/23/lo-que-si-firmo-seguriber-ldquodisuadir-proteger-prevenir-y-reaccionarrdquo-en-el-madrid-arena-119232/

Bilbao se blinda ante Aoki con la tragedia del Madrid Arena en el retrovisor

Con las víctimas del Madrid Arena en el retrovisor, pero muy lejos del espanto de la noche más triste, Bilbao recibió ayer a Steve Aoki. Era la primera vez que el Dj estadounidense de moda entre la chavalería de medio mundo pisaba España después de haber protagonizado la trágica fiesta de Halloween en la capital madrileña, que se cobró la vida de cinco jóvenes y puso en jaque el protocolo de seguridad de los recintos festivos en nuestro país.

Volvía para saldar la deuda con sus más fieles seguidores tras renunciar al recital previsto en la villa vasca justo la noche posterior al drama. “Conmocionado”, se dijo entonces, por la avalancha que asfixió a su público, pero de la que aseguró no haberse percatado, por lo que continuó con el espectáculo. Anoche vino a Bilbao como si tal cosa. No hubo palabras para el lamento de las víctimas de Madrid, no fuera a “aguar” la fiesta a sus otros fans. “¡Hola Bilbao! ¿Os voy a oír gritar?”, bramó el pinchadiscos de rasgos asiáticos ante un público en estado efervescente. Aoki avanzó que traía batería de nuevos temas y empezó su “show”. Casualidad, justo fue hablar el Dj y tres chicas caían torpes de alcohol junto a una de las dos salidas de emergencias, esta vez sí, desbloqueadas.

Lo cierto es que el de anoche era un escenario antagónico a la “ratonera” del Arena, donde el aforo se multiplicó por más del 50 por ciento. En la discoteca Fever, un recinto mucho más modesto situado en un barrio del Bilbao más industrial, se vendieron noventa entradas menos de su capacidad máxima, 1.500 personas. El precio oscilaba entre los 23 euros de salida, en noviembre, y los 35 que se cobraba ayer en taquilla oficial.

Una comitiva de la Ertzaintza, compuesta por ocho agentes, revisaba instantes antes de las once, hora programada, el exterior del recinto festivo. También ojearon la sala de baile, donde Aoki tiraría de sus habituales excentricidades para entretener a su parroquia. “Es un showman, el mejor”, coincidían dos amigos, que esperaban impacientes el “regado” literal que desde el escenario suele hacer el artista con botellas de champán y “tartazos” a la primera fila. Un apagón previsto en el alumbrado público de la zona hizo encender los alógenos propios de la discoteca.

Dentro, con el artista ya sobre el escenario y la masa botando enloquecida al ¿ritmo? de la música electrónica, una docena de personas vigilaba el orden de una sala totalmente diáfana. El responsable de seguridad de la discoteca, Jose, aseguraba a ABC que desde octubre tienen un ojo puesto en Madrid y que las medidas se han redoblado sobre todo ayer, que pinchaba Aoki. “Hay psicosis. Lo del Arena metió mucho miedo. Y aunque aquí nunca hemos tenido problemas, es mejor poner la tirita antes de la herida”, reconocía mientras daba cuenta del dispositivo. “Tenemos a cuatro hombres por cada quinientas personas. Son porteros de discoteca, chicos normales, todos ellos con algún conocimiento de primeros auxilios”, repasaba. Ayer no había médico en el recinto “porque la ley no lo exige”. Tampoco se comprobaban los carnés de identidad a la puerta.

Fuera, un grupo de diez amigas -“de 18 y 19 años”, se apresuraron a precisar- esperaba en la cola. Esta mañana irían “de empalmada” a clase. Vestían camiseta de tirantes en febrero, para no pasar calor dentro, razonaban. Y hablaban con pesar de lo ocurrido en Madrid, aunque ayer se sientían a salvo. “Hemos venido muchas veces. Puede ser una tontería, pero al estar los techos altos… Aquí no tenemos ninguna sensación de agobio”, concluían Begoña y Janire. Otra de las chicas, Olatz, contaba que “unas amigas estuvieron en Madrid, pero ni siquiera se dieron cuenta de lo que pasó. Lo vieron al día siguiente por la tele”. En otro grupito, dos chavales bromeaban con que “algunos han dicho en Twitter” que vendían sus entradas porque sus padres no les dejaban venir. “Después de la que se montó en Madrid, a mi madre no le hace mucha gracia que esté yo hoy aquí”, reconocía Fernando, 23 años, estudiante de Derecho en la Universidad de Deusto.

http://www.abc.es/cultura/musica/20130222/abci-concierto-aoki-bilbao-201302220130.html

Simulacro de emergencia nuclear realizado por el CSN y la UME en Cogolludo (Guadalajara) el pasado marzo

Simulacro de emergencia nuclear realizado por el CSN y la UME en Cogolludo (Guadalajara) el pasado marzo

Este equipo de intervención, supervisado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y respaldado por la Unidad Militar de Emergencia (UME), es uno de los nuevos dispositivos de seguridad que la catástrofe de Fukushima ha mostrado como necesarios. Estará en la sede de una compañía privada, Tecnatom, una de las empresas que más colabora con el CSN y la industria nuclear, a la que se ha encargado la puesta en marcha de esta infraestructura. Además, se está formando un aguerrido equipo humano capaz de hacer frente a un hipotético Fukushima hispano que, como el centro, debe estar listo antes de que acabe 2013.

El objetivo del proyecto es ser capaces de movilizar el personal y los equipos básicos para evitar un desastre como el sucedido en la planta atómica japonesa el 11 de marzo de 2011. Da igual que, como aquel día, las carreteras estén interrumpidas, las comunicaciones caídas y el suministro eléctrico tumbado.

La estrategia de seguridad nuclear debe contar con un plan de emergencia que se sobreponga a todas esas eventualidades, inexistente como tal hasta ahora, y que sea capaz de proporcionar los materiales necesarios a las centrales en apuros para evitar que se descompongan como acabó sucediendo en Japón. Las primeras 24 horas son críticas en situaciones de emergencia nuclear y por ello este equipo de reacción rápida tiene que estar preparado para, por ejemplo, prestar apoyo en Almaraz si se inundara o en Cofrentes si un terremoto la quebrara.

Los equipos que se guardarán en ese almacén, que todavía se están definiendo, pretenden abarcan todas las necesidades que se puedan plantea en una emergencia nuclear. Según ha podido saber Materia, incluirá generadores diésel portátiles de energía eléctrica de tamaño intermedio, para hacer frente a uno de los primeros problemas que se plantearon en Fukushima. La central nipona se quedó sin alimentación eléctrica cuando el tsunami inundó sus generadores de emergencia, provocando que los reactores quedaran fuera de control.

Deben caber en un helicóptero

El CAE también contará con bombas para propulsar agua, vital para mantener frío el núcleo de los reactores, por ejemplo. Además, suministrará equipos para restablecer conexiones eléctricas, mangueras para conexiones temporales, sistemas de iluminación y material para la protección de los trabajadores.

Este instrumental para los operarios va más allá de la amenaza radiológica, e incluye desde guantes y botas hasta equipos de respiración autónoma. Además, contará con la logística necesaria para su transporte, proporcionada por la UME en las situaciones más excepcionales, y sofisticados sistemas de comunicación.

Los materiales definitivos con que contará el centro todavía se están perfilando entre Tecnatom y las operadoras de las instalaciones nucleares españolas.

Aunque Tecnatom se ha negado a ofrecer información a pesar de la insistencia de este medio, lo cierto es que el principal problema al que se enfrentan en el diseño del plan es conseguir equipos que no sean excesivamente grandes: además de cumplir con su objetivo, deben caber en el helicóptero que los desplace hasta la futurible central siniestrada.

Los medios de desplazamiento, así como todo tipo de apoyo logístico correrá de parte de la UME, que aportará los medios necesarios en función de los distintos convenios firmados con el CSN y según confirman fuentes de la propia unidad militar.

Un equipo de hipotéticos liquidadores

Pero no sólo habrá militares de apoyo. Hace ya un año se inició un proceso de selección de personal capaz de hacerse cargo de este tipo de emergencias.

Tecnatom se encargará de la formación de este equipo de respuesta rápida en emergencias que debe contar con conocimientos de electrónica y mecánica, pero también con unas condiciones físicas y psicológicas como las que tendría un bombero o un policía nacional. Especialistas capaces de soportar altos niveles de estrés y todo tipo de situaciones de tensión, con una condición física envidiable y experiencia en protección civil o lucha contra incendios.

Aunque su puesto no está específicamente planteado para hacerlo, en el peor de los casos estos operarios podrían convertirse en aquellos liquidadores de Chernóbil o los 50 de Fukushima, por lo que toda preparación será poca.

Su trabajo consistirá en estar permanentemente dispuestos para acudir a la llamada de la alerta roja, con simulacros y entrenamientos continuos. Rotarán periódicamente por todas las instalaciones nucleares españolas, para conocerlas a la perfección en caso de tener que regresar para ayudar a poner freno a un gran susto.

La idea de levantar este CAE fue sugerida por las propias operadoras de las centrales nucleares de todo el mundo, a partir de los defectos en la respuesta de emergencia detectados en Fukushima.

Junto a otros problemas, como la ventilación del hidrógeno o la ausencia de una sala de coordinación alternativa dentro de las centrales, la industria atómica descubrió tras el desastre japonés que sería conveniente contar con este centro de apoyo que cubra todo el territorio nacional en menos de 24 horas. Así se lo plantearon los operadores españoles al CSN, que lo incluyó como uno de los puntos a mejorar en las pruebas de resistencia de las nucleares españolas.

Todavía se está definiendo no sólo la configuración técnica del proyecto, sino también sus características legales y empresariales, que se encontraban bloqueadas según adelantó Vozpópuli. Tecnatom, participada por Endesa, Iberdrola y Gas Natural-Fenosa, pretendería redefinir su estrategia en torno a este y a otros proyectos relacionados con las emergencias nucleares.

http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/1057255/sociedad+ciencia/asi-sera-el-centro-nacional-de-emergencias-nuc