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https://i1.wp.com/www.granazul.com/wp-content/gallery/reportaje-ceuta/puerto-de-ceuta.jpgLa localización de una maleta con un producto químico en su interior obligó a evacuar temporalmente el puerto de Ceuta ante el posible peligro que la misma hubiera podido ocasionar en los pasajeros que hacían la ruta con Algeciras (Cádiz).

Según han informado hoy a Efe fuentes portuarias, el suceso se produjo ayer cuando los trabajadores de una empresa de Algeciras (Cádiz) dedicada al análisis de productos químicos iban a embarcar con una maleta que contenía en su interior un total de 26 botellas de isopreno, sustancia química tóxica.

Los agentes del control portuario interceptaron la maleta al tratarse de un producto químico muy tóxico y inflamable que no puede ser trasladado en los transportes marítimos dedicados al tráfico de pasajeros.

El fuerte olor que desprendía la maleta fue lo que puso en alerta a los agentes de la Autoridad Portuaria, los cuales alertaron del suceso a la Policía Nacional, que inmediatamente ordenó la evacuación de los 30 trabajadores del puerto así como de los pasajeros que iban a embarcar.

Las dos personas que llevaban la maleta indicaron que eran trabajadores de una empresa de laboratorios dedicada al análisis de productos químicos y informaron que llevaban botellas de isopreno que había descargado un barco procedente de Noruega.

La maleta iba a ser trasladada a Algeciras para su análisis, por lo que se activó el plan de emergencias del puerto, dando aviso a un agente de los TEDAX de la Policía Nacional, que se encargó de introducir muestras en unos envases especiales.

La Autoridad Portuaria ha anunciado la apertura de un expediente a la empresa al señalar que se puso en peligro al pasaje y al personal del puerto al indicar que este producto no se puede trasladar de esta forma.

El puerto ceutí recobró su normalidad una hora después del suceso, acontecido al mediodía.

http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/6528353/sociedad/el-hallazgo-de-una-maleta-con-sustancias-toxicas-obliga-a-evacuar-el-puerto-de-ceuta#.Ttt1RfP7re5O99M

Ceuta, el punto de salida de terroristas  yihadistas con destino a Siria

Se investiga una red que facilitaba la formación y posterior envío de terroristas al país

La última detención en Ceuta de ocho personas vinculadas al terrorismo yihadista, ha supuesto un duro varapalo para la red próxima a Al Qaida, que está siendo investigada desde 2009 por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Esta red, desmantelada, se dedicaba a captar, adoctrinar y facilitar el traslado de decenas de activistas a campos de entrenamiento y zonas de combate, concretamente en Siria. Las fuerzas de seguridad tienen constancia de que decenas de personas viajaron desde Ceuta y Marruecos hasta Siria, con la ayuda de esta red y de que algunos han podido participar en atentados suicidas y otros se han incorporado a campos de entrenamiento como paso previo a la acción armada.

La Policía y la Guardia Civil iniciaron las investigaciones que han culminado con estos arrestos, en los años 2009 y 2011, aunque a principios de este año los responsables de información de ambos cuerpos decidieron continuar conjuntamente las operaciones. De hecho, la investigación continúa abierta, se están practicando registros y no se descartan más detenciones.

Peligro de lobos solitarios

El Ministro del Interior, Fernández Díaz en declaraciones al respecto subrayó que la captura de estos individuos supone también una amenaza para los llamados «lobos solitarios», que tras combatir en filiales de Al Qaeda en otros países regresan a Europa.«Estos individuos son focos potencialmente graves de comisión de atentados, defensa del salafismo e incitación a la yihad global», ha indicado.

Esta investigación ha corrido a cargo de las fuerzas de seguridad españolas, sin la colaboración de Marruecos u otros países, aunque la colaboraión en la lucha antoterrorista con el país vecino es intensa.

http://www.abc.es/espana/20130622/abci-ceuta-foco-terrorismo-201306211919.html

Policías marroquís

La Policía judicial de Marruecos ha desarticulado una célula de reclutamiento de jóvenes marroquíes en Ceuta para recibir entrenamiento en tácticas terroristas que después emplearían a las órdenes de organizaciones afines a Al Qaida, según ha informado el Ministerio del Interior.

La célula operaba en las ciudades de Tánger, Alhucemas, Castillejos y Mequine, donde más de cuarenta reclutas han sido identificados desde el pasado mes de abril de 2012.

Estos voluntarios recibían un intenso entrentamiento en operaciones militares y atentados suicidas. Entre los operativos de la célula se encuentran dos antiguos prisioneros de la cárcel estadounidense de Bahía de Guantánamo “con gran experiencia en el manejo de armas” obtenida en campos de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, según la nota recogida por la agencia oficial de noticias marroquí, MAP.

http://www.telecinco.es/informativos/internacional/Marruecos-desarticula-potenciales-terroristas-Ceuta_0_1544025014.html

El patrullero empleado para transportar la droga. / armada española

Dos cabos de la Armada han sido condenados a cinco años de cárcel por traficar con 224 kilos de hachís, que transportaron desde Ceuta a San Fernando (Cádiz) en 2008. Ambos militares, de iniciales J. R. C. y M. F. M., trasladaron los fardos, valorados en 318.000 euros, en el Patrullero P-114 de la Armada, con base en Ceuta, hasta la base naval de la Carraca en San Fernando (Cádiz). “Introdujeron en el patrullero siete bolsas de deporte y una mochila conteniendo hachís, que procedieron a estibar”, reza la sentencia del Tribunal Militar Territorial Segundo con sede en Sevilla. El fallo no es firme y ha sido recurrido ante el Tribunal Supremo. Las condenas contra militares por tráfico de drogas son esporádicas. Además, estos fallos casi nunca trascienden a la opinión pública dada la reserva extendida en el código militar, a diferencia de los códigos penal o civil.

Ambos procesados cometieron, según el tribunal, un delito contra los deberes del servicio a bordo, por “embarcar sin autorización drogas tóxicas”, en concurso con un delito contra la salud pública. “El hoy condenado M. F. fue observado por los policías de la Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado (Udyco) moviendo bultos en la zona de proa de la embarcación junto al cabo C. P. Además, ambos acusados fueron vistos (y fotografiados) cuando se encontraban junto al tan señalado tambucho con la tapa abierta”, refleja la sentencia.

Los militares han sido condenados por unas pruebas indirectas. Es decir, unos indicios que el tribunal considera probados, aunque ninguno de ellos fue visto mientras introducía la droga en el patrullero y el análisis de los teléfonos incautados no acredita que fueran utilizados “para la comisión del delito”.

La sentencia relata que, tras acercar un coche al patrullero, los cabos introdujeron las bolsas de deporte rodeadas por un trapo empapado en amoniaco, para así camuflar el olor proveniente del hachís y despistar a los perros en caso de que realizaran una inspección. Pero el grupo de estupefacientes de la Udyco tenía ya en marcha la operación Fragata, después de saber que se estaba transportado droga en embarcaciones de la Armada.

Los policías hicieron “seguimientos discontinuos del personal del patrullero”. Hasta que concluyeron que los dos cabos estaban implicados. Los pinchazos telefónicos no dieron sus frutos, pero el tribunal relata los movimientos y contactos de los militares los días previos a sus detenciones, a finales de marzo de 2008.

Uno de ellos navegó en la patrullera y el otro viajó a Algeciras en su coche, mientras que el comandante del patrullero fue alertado por la policía de que posiblemente se estuviera transportando hachís esos días en la embarcación. Al llegar la embarcación a San Fernando, se procedió a la revisión de la mercancía y, tras hallarse los fardos, la policía naval ordenó a la tripulación que depositaran sus móviles en una mesa para estudiarlos. Los agentes vieron que J. R. C. portaba cuatro teléfonos y M. F. M., dos.

Entre las pruebas que destaca la sentencia figura que uno de los cabos no supo “explicar sus continuas visitas al patrullero el día 22, cuando se encontraba libre de servicio, ni los movimientos realizados en la proa de la embarcación y da una explicación inverosímil del porqué se encontraba abierta la trampilla del tambucho donde luego se encontraría el hachís”. El condenado argumentó que estuvo buscando en el tambucho, un compartimento del patrullero, una defensa para la embarcación. Pero ese día no había oleaje y apenas viento, lo que habría justificado que se pusiera una nueva defensa. Además, resulta “prácticamente imposible” que se pudiera coger “sin apreciar que se encontraban las bolsas en dichos tambuchos”.

El jefe del grupo de estupefacientes de Ceuta manifestó en la instrucción que otro marinero, de iniciales M. S., era el intermediario entre el proveedor y los acusados, pero no hallaron indicios suficientes para acreditarlo. Mientras, el jefe del patrullero declaró que las bolsas no podían haberse introducido en la embarcación “sin que fuera percibido por el marinero de guardia”.

La policía naval subrayó que, para introducir la droga en el patrullero, era necesario “un detallado conocimiento de la utilización que se hacía de los compartimentos y de su distribución (…), además de la complicidad del personal de guardia”. La operación debió desarrollarse en unos diez o 20 minutos y no pudo “llevarse a cabo sin que fuera descubierta por quien se encontrara a bordo de la embarcación”.

La sentencia destaca que el cabo M. F. fue observado por los policías de la Udyco “moviendo bultos en la zona de proa de la embarcación junto al cabo C. P.”. A pesar de que no fueron vistos introduciendo la droga en la patrullera, el tribunal concluye que así lo hicieron, dado que el tamaño de las bolsas hace imposible pensar que ambos buscaran una defensa sin advertir los fardos de droga que ya estaban allí acumulados. “La explicación alternativa dada por ambos cabos ha sido desmentida tajantemente por el comandante del buque”. El fallo también subraya que el modo de actuar de los militares coincide con el de otras operaciones de narcotráfico: “mediante teléfonos de tarjeta a nombre de terceras personas” y contactos con móviles marroquíes a través de mensajes, para evitar que les interceptaran las comunicaciones orales.

Los abogados de los condenados exigieron que se considerara atenuante la “dilación indebida” en el proceso, dado que han transcurrido cuatro años y seis meses desde los hechos hasta la sentencia, pero el tribunal lo descarta por “la complejidad de la causa”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/13/andalucia/1358108008_989549.html