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Ceuta, el punto de salida de terroristas  yihadistas con destino a Siria

Se investiga una red que facilitaba la formación y posterior envío de terroristas al país

La última detención en Ceuta de ocho personas vinculadas al terrorismo yihadista, ha supuesto un duro varapalo para la red próxima a Al Qaida, que está siendo investigada desde 2009 por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Esta red, desmantelada, se dedicaba a captar, adoctrinar y facilitar el traslado de decenas de activistas a campos de entrenamiento y zonas de combate, concretamente en Siria. Las fuerzas de seguridad tienen constancia de que decenas de personas viajaron desde Ceuta y Marruecos hasta Siria, con la ayuda de esta red y de que algunos han podido participar en atentados suicidas y otros se han incorporado a campos de entrenamiento como paso previo a la acción armada.

La Policía y la Guardia Civil iniciaron las investigaciones que han culminado con estos arrestos, en los años 2009 y 2011, aunque a principios de este año los responsables de información de ambos cuerpos decidieron continuar conjuntamente las operaciones. De hecho, la investigación continúa abierta, se están practicando registros y no se descartan más detenciones.

Peligro de lobos solitarios

El Ministro del Interior, Fernández Díaz en declaraciones al respecto subrayó que la captura de estos individuos supone también una amenaza para los llamados «lobos solitarios», que tras combatir en filiales de Al Qaeda en otros países regresan a Europa.«Estos individuos son focos potencialmente graves de comisión de atentados, defensa del salafismo e incitación a la yihad global», ha indicado.

Esta investigación ha corrido a cargo de las fuerzas de seguridad españolas, sin la colaboración de Marruecos u otros países, aunque la colaboraión en la lucha antoterrorista con el país vecino es intensa.

http://www.abc.es/espana/20130622/abci-ceuta-foco-terrorismo-201306211919.html

Bagdad A., marroquí, de 59 años, se movía con soltura en el seno de la inmigración magrebí en Alemania. Recopilaba “informaciones sobre manifestaciones organizadas por grupos de oposición”, según la fiscalía federal germana. En 2007 se ofreció a los servicios secretos de su país alegando que poseía “una amplia red de contactos” en el seno de la comunidad marroquí. Le contrataron. Cinco años después, el 7 de diciembre, la fiscalía de Karlsruhe le imputó por “actividades por cuenta de servicios secretos extranjeros”.

Bagdad A. es el cuarto marroquí detenido por espionaje en Alemania desde 2011. Todos se consagraban a informar sobre las actividades de sus 230.000 compatriotas allí residentes, excepto Mohamed B., de 56 años, apresado en febrero en Berlín, y que se dedicaba a vigilar a los miembros del Frente Polisario. Cobró por ello 22.800 euros, según la fiscalía.

De todos los agentes marroquíes caídos estos últimos años en Europa, el que hizo más ruido fue, en 2008, Redouane Lemhaouli, de 42 años, un policía de origen marroquí que tenía acceso a las bases de datos del Ministerio del Interior de los Países Bajos. De ahí sacó información sobre “actuaciones contra el rey de Marruecos”, “terrorismo” y “tráfico de armas”, para comunicársela a los espías que, con cobertura diplomática, le habían reclutado.

El caso de Re, el apodo que habían puesto sus compañeros al policía, ha sido el que más repercusión tuvo porque el agente llegó a codearse con la princesa Máxima, esposa del príncipe Orange, y con un miembro del Gobierno holandés. Se sentó a su lado, en primera fila, durante una ceremonia en la que 57 chavales inmigrantes, muchos de ellos de origen marroquí, recibieron diplomas que les habilitaban para trabajar como personal de tierra en el aeropuerto de Rotterdam. Re les había formado.

Meses después, el policía fue expulsado del cuerpo y condenado a 240 horas de trabajos sociales. El que era entonces ministro de Exteriores holandés, Maxime Verhagen, envió una carta a los diputados lamentando “la intervención de sectores o servicios para influir a los ciudadanos de origen marroquí”.

Los agentes marroquíes sufren traspiés en la Europa del norte, pero se mueven con más libertad en la del sur

En total, desde 2008 han trascendido 10 detenciones y procesamientos de agentes o expulsiones de diplomáticos de Marruecos en Europa —Mauritania echó también a un undécimo confidente el año pasado—, un número solo superado por Rusia, que en los últimos cinco años perdió a 31 espías en el Viejo Continente.

Los 11 agentes marroquíes trabajaban para la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de espionaje exterior de Yassin Mansouri, de 50 años, el primer civil que lo dirige. Es el único servicio de inteligencia que formalmente depende del palacio real de Marruecos y se ha convertido en algo más que un servicio secreto. Es un instrumento de la diplomacia marroquí. La personalidad de su jefe lo explica.

Mansouri forma parte del círculo de estrechos colaboradores del rey Mohamed VI, con el que estudió en el colegio real. Es además el único entre los íntimos del monarca que no ha sido salpicado por un escándalo económico o político.

Su lealtad al futuro rey le provocó incluso, en 1997, ser apartado del puesto que desempeñaba en el Ministerio del Interior por su titular, Driss Basri. Sospechaba que le espiaba por cuenta del príncipe heredero, al que él sí vigilaba por encargo de su padre, Hassan II. Mansouri fue, sin embargo, el único de los amigos de juventud del príncipe que cayó bien a Basri. Ensalzó ante Hassan II su capacidad de trabajo y el rey le envió en 1992 a EE UU para que le formase el FBI.

Nacido en Beejad, en el centro del país, hijo de un alem (sabio del islam), Mansouri recibió una educación religiosa, algo trastornada por las amistades izquierdistas de su hermano, hasta que se le ofreció plaza en el colegio real. Aún hoy día sigue siendo un hombre piadoso que intenta rezar con frecuencia, que no bebe alcohol, ni fuma, ni hace ostentación.

Su travesía del desierto acabó tras la entronización de Mohamed VI, que en 1999 le nombró director de la MAP, la agencia de prensa oficial, desde donde regresó en 2003, esta vez por la puerta grande, a Interior. Durante dos años estuvo al frente de la más importante dirección general del ministerio del que Basri ya había sido expulsado. De ahí dio el salto al espionaje y a la diplomacia discreta.

Mansouri formó, por ejemplo, parte de la delegación marroquí que acudió a Nueva York en 2007 a presentar al secretario general de la ONU la oferta de autonomía para el Sáhara; se sentó varias veces a negociar con el Polisario y se entrevistó en secreto en París, en 2007, con la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livn. En 2008 recibió en Rabat al secretario de Estado adjunto norteamericano, David Welsh, al que expresó su preocupación por la fragilidad del régimen tunecino y la “codicia” de su dictador Ben Ali, según revelaron posteriormente los cables de Wikileaks. Tres años después, Ben Ali fue derrocado. Mansouri fue de los pocos que acertaron en su pronóstico sobre Túnez..

La DGED se ha dedicado, desde su creación en 1973, a vigilar a los exiliados enemigos de la monarquía alauí, antes izquierdistas y ahora más bien islamistas y a los independentistas saharauis. Pero a medida que la emigración marroquí ha ido creciendo también se esfuerza en supervisarla para que no germine en ella el extremismo, para que sea leal al trono.

En España, Marruecos ha elaborado “una estrategia de gran magnitud”, señalaba en mayo de 2011 un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) enviado por su director, el general Félix Sanz, a tres ministros. “Su objetivo es extender su influencia e incrementar el control sobre las colonias marroquíes utilizando la excusa de la religión”, añadía. Esta supervisión la ejerce, según el CNI, “a través de su embajada y consulados (…), personal afín”, es decir, agentes de la DGED con cobertura diplomática y confidentes reclutados sobre el terreno. También colabora la Fundación Hassan II, que preside la princesa Lalla Meryem, hermana de Mohamed VI, cuyo presupuesto no está sometido al control del Parlamento.

Prueba del interés de la DGED por la religión fue la intervención de Mansouri, en noviembre de 2008, ante un nutrido grupo de imanes, procedentes de España e Italia, e invitados a Marraquech por el Ministerio de Asuntos Islámicos. Un año antes, Mansouri viajó a Mallorca para reunirse con el que era entonces su homólogo español, Alberto Saiz, y advertirle de que estaba “jugando con fuego” al fomentar en Ceuta el auge de los tablig, una corriente islámica de origen indio, en detrimento del islam malekita que impera en Marruecos.

Acaso sea porque quieren evitar tensiones con Rabat o porque necesitan más su cooperación en la lucha antiterrorista —la DGED ayudó al CNI a resolver el secuestro por Al Qaeda, en Malí, de tres voluntarios catalanes—, lo cierto es que los países del sur de Europa como España, Francia e Italia, aquellos en los que hay más inmigración marroquí, no expulsan ni detienen a agentes de Marruecos. “Sí se producen, pero no trascienden”, matiza un antiguo colaborador del CNI que trabajó en el Magreb.

En 2010, Rabat expulsó a tres agentes españoles, con cobertura diplomática, destinados en Marruecos, pero en el último cuarto de siglo solo una trama de espionaje marroquí en España saltó a la palestra: la infiltración de un topo en Exteriores, en 1990, que obtuvo un informe sobre la conversación del ministro, entonces Francisco Fernández Ordóñez, con un responsable del Frente Polisario.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/14/actualidad/1355510346_540981.html

Policías marroquís

La Policía judicial de Marruecos ha desarticulado una célula de reclutamiento de jóvenes marroquíes en Ceuta para recibir entrenamiento en tácticas terroristas que después emplearían a las órdenes de organizaciones afines a Al Qaida, según ha informado el Ministerio del Interior.

La célula operaba en las ciudades de Tánger, Alhucemas, Castillejos y Mequine, donde más de cuarenta reclutas han sido identificados desde el pasado mes de abril de 2012.

Estos voluntarios recibían un intenso entrentamiento en operaciones militares y atentados suicidas. Entre los operativos de la célula se encuentran dos antiguos prisioneros de la cárcel estadounidense de Bahía de Guantánamo “con gran experiencia en el manejo de armas” obtenida en campos de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, según la nota recogida por la agencia oficial de noticias marroquí, MAP.

http://www.telecinco.es/informativos/internacional/Marruecos-desarticula-potenciales-terroristas-Ceuta_0_1544025014.html

El Guía (Morchid) seguirá siendo Guía para la eternidad aunque haya fallecido el 13 de diciembre, pero Justicia y Espiritualidad ya tiene un nuevo líder. Mohamed Abbadi, de 63 años, fue designado en Nochebuena secretario general de la formación islamista con más capacidad de movilización en Marruecos cuyas autoridades la toleran, pero no la legalizan.

Abbadi sustituye al fundador, Abdessalam Yassin, que falleció a los 84 años y cuyas exequias en Rabat dieron lugar a la mayor concentración humana tras el entierro del rey Hassan II en 1999. Hubo más de cien mil personas en la calle en su gran mayoría varones.

Abbadi fue nombrado secretario general por el Consejo Orientación de la organización que también decretó que el difunto Yassin seguiría siendo su Guía eterno, mientras que el mandato de su sucesor será de cinco años. Su designación se hizo de manera un tanto opaca sin que se sepa si había otros candidatos ni si hubo votación y cuantos sufragios obtuvo.

Profesor de ciencias políticas en la Universidad de Oujda, en el este del país, Abbadi ha sido varias veces encarcelado por su militancia islamista. Era desde hace años el número dos de la organización. Su yerno, Said Mehdi, es el imán del Centro Islámico de Cartagena. Justicia y Espiritualidad tiene una rama en España que actúa bajo el nombre de la Organización Nacional para el Diálogo y la Participación, con sede en Leganés (Madrid).

El nuevo líder islamista se dedicará, como su predecesor, a cuestiones espirituales y educativas de los miembros de este movimiento de inspiración sufí y por tanto no violento. A su lado tendrá a un secretario general adjunto más político, Fathallah Arsalane, que hasta ahora era el portavoz de la organización.

Esta bicefalia demuestra que Justicia y Espiritualidad seguirá actuando en política sin participar en las instituciones. A lo largo del año pasado sus militantes se incorporaron, por ejemplo, a los cortejos de protesta que recorrieron Marruecos incitando al rey Mohamed VI a someter a referéndum una nueva Constitución.

“Ha quedado claro que la muerte de Yassin no significa el fin del movimiento”, recalca Mohamed Darif, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Mohamedia. “Su fuerza radica en su organización y disciplina”, prosigue. “Cuenta con centenares de cuadros bien formados que crecieron a la sombra de Yassin y que tienen una visión clara de su futuro”, concluye.

¿Se convertirá el movimiento en un auténtico partido político como lo desean muchos de sus jóvenes y también algunos de sus responsables más veteranos? Hace años ya Yassin propició la creación de un Círculo Político descrito a veces como el embrión de un partido. Ahora muchos de sus militantes vaticinan que tendrían mucho éxito no solo a causa de su poder de atracción sino del desgaste de sus rivales los islamistas legales del Partido de la Justicia y Desarrollo (PJD).

Cuando le faltan días para cumplir un año desde que se formó, el Gobierno de Marruecos, que por primera vez encabeza un islamista, Abdelilá Benkiran, ha perdido credibilidad porque no ha puesto en práctica muchas de sus promesas ni ejerce plenamente las parcelas de poder que le otorga la nueva Constitución. Benkiran es el líder del PJD.

En la senda de la transformación de Justicia y Espiritualidad en partido hay, sin embargo, un obstáculo infranqueable. “El Estado no les legalizará mientras ellos no reconozcan al rey como jefe espiritual de los creyentes”, reiteraba en Twitter Abdalá Tourabi, experto en el islam marroquí.

Yassin ya negoció años atrás con emisarios de Hassan II la legalización de su movimiento, pero el escollo real resultó insalvable. Las exequias de Yassin ilustraron de nuevo el desencuentro entre la monarquía y los islamistas. Sí algún ministro acudió a dar el pésame, el palacio real no estuvo representado y el rey tampoco hizo llegar un telegrama a la familia.

Apodado el Príncipe Rojo, Moulay Hicham, primo hermano del soberano, sí envió un mensaje a Nadia Yassin, hija del líder, en el que expresa su “profundo respeto por el difunto jeque, sus valores, sus cualidades y el carácter justo de su lucha”. También persiste el desencuentro entre Moulay Hicham y Mohamed VI.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/24/actualidad…