Posts etiquetados ‘BP’

Planta de tratamiento de gas en In Amenas. | Efe

Planta de tratamiento de gas en In Amenas. | Efe

Las riquezas energéticas de Argelia han atraído las inversiones extranjeras en los últimos años. El Gobierno argelino, beneficiándose de una imagen de eficiencia después de lograr con éxito aplacar el terrorismo islámico, había visto aumentar sus reservas en divisas gracias al crecimiento de las inversiones. Por eso, las autoridades argelinas son las más perjudicadas por el ataque islamista a la planta gasística de In Amenas.

El secuestro, que acabó en un baño de sangre, ha disparado las alertas de seguridad en las instalaciones petroquímicas de Argelia. A raíz de este incidente, la industria del petróleo y el gas ha empezado a cambiar la percepción de seguridad que tenían de este país. De considerarse un estado azotado por la guerra civil que en los 90 provocó más de 200.000 víctimas y castigado por el terrorismo islámico, había pasado a percibirse como un país tranquilo y seguro.

Las firmas extranjeras comenzaron entonces a invertir en Argelia atraídas por la garantía de seguridad que proporcionaba su régimen militar. Después de cobrar prestigio en los últimos años por su exitosa lucha contra el terrorismo islámico, a las compañías internacionales les tranquilizaba el hecho de que fueran esos mismos militares los que se encargaran de su seguridad. Después de Rusia y Noruega, Argelia es el tercer proveedor de gas de Europa. Miembro de la OPEP, es también uno de los principales productores del crudo que compran países como España.

“En la última década, la seguridad había dejado de ser una preocupación. Por primera vez en los últimos diez años, la situación securitaria ha caído en picado y ha provocado la consternación entre las firmas petrolíferas internacionales”, señala Geoff Porter, director de North Africa Risk Consulting, a la agencia Reuters.

Reevaluar los riesgos

El incidente de In Amenas ha hecho que las firmas extranjeras hayan empezado a replantearse sus riesgos. Las primeras fueron la británica BP y la noruega Statoil, que operaban junto a la argelina Sonatrach en la planta atacada. Otras como Cepsa –cuyos proyectos están a unos pocos cientos de kilómetros de In Amenas-, han evacuado a sus trabajadores expatriados. El atentado contra In Amenas es el primero de estas características que se produce en un yacimiento argelino.

La española Cepsa se había convertido en uno de los inversores principales en Argelia, responsable del 17% de la producción del país (unos 220.000 barriles por día de un grupo de yacimientos cerca de la frontera con Libia y Túnez), según sus propias cifras. Por su parte, Repsol considera a la provincia de Illizi, donde se sitúa In Amenas, una de las áreas de explotación más importantes del mundo. Otras empresas extranjeras que operan en el área son la italiana Eni, la francesa Total o la estadounidense Anadarko.

Quién protege los recursos

Los expertos esperan que las autoridades argelinas respondan reforzando la seguridad de los yacimientos y plantas de producción con el envío de más tropas

¿En manos de quién está la seguridad de todas estas instalaciones y yacimientos? Ya que se considera un sector estratégico –y con el historial de Argelia- tanto las plantas como su personal están en manos del ejército y de compañías privadas locales. El 90% de las empresas privadas de seguridad pertenecen a ex generales y oficiales retirados del ejército, que emplean a sus círculos familiares o incluso a sus propias unidades. Así que todo queda en casa.

Un decreto de 1993 permitió la creación de este tipo de sociedades. Las fechas no son casuales: coinciden con el máximo apogeo de la guerra que el ejército libraba con los grupos islamistas armados. Desde entonces, estas firmas han vivido un espectacular crecimiento, empleando a decenas de miles de agentes y convirtiendo a la poderosa cúpula militar en verdaderos hombres de negocios. Empresas como Amnal, Secur Group o CGPS (que trabaja para Cepsa y Sonatrach, según consta en su página web) forman pequeños ejércitos. Hay más de 50 sociedades de estas características.

A diferencia de lo que ocurre en países como Irak, en Argelia, por ley, ninguna empresa extranjera puede entrar en el campo de la seguridad, sino que siempre tiene que ir de la mano de estas compañías argelinas. En definitiva, deben ser ‘patrocinadas’ por los generales. Así ocurría en In Amenas, donde la seguridad había sido encargada a la británica Stirling y al grupo argelino Red-Med, que cuenta entre sus propietarios con Tawfik Benyadid, hijo del difunto presidente Chadli Benyadid, según informa el diario ‘En Nahar’.

Los expertos afirman que después de In Amenas, las autoridades deberán replantearse una mayor liberalización de este sector, tradicionalmente opaco, para permitir más implicación de compañías occidentales. Pero las autoridades argelinas no están por la labor. El ministro de Energía, Yusef Yusfi, ha subrayado que no aceptarán “fuerzas de seguridad exteriores para hacerse cargo de las instalaciones energégicas argelinas”.

El negocio de la seguridad

Por ahora, el negocio funciona de la siguiente manera. El sector de hidrocarburos argelino está en manos de la empresa estatal Sonatrach, que emplea a unas 100.000 personas y trabaja en joint-ventures con compañías extranjeras. Las empresas de seguridad privadas se ofrecen para proteger los oleoductos y las instalaciones a cambio de contratos millonarios. Los ex generales se embolsan la mitad del pastel y la otra mitad se la llevan las empresas privadas de seguridad extranjeras.

Los directores y asesores provienen del exterior, pero el personal armado siempre es local. Normalmente, la contrata envía a su asesor para realizar la selección de personal y la evaluación de los riesgos.Un director de seguridad expatriado puede llegar a ganar entre 12.000 y 20.000 euros al mes, mientras que un guarda de seguridad suele recibir un sueldo bastante precario, de unos 15.000 dinares (unos 150 euros al mes), según fuentes consultadas por EL MUNDO. La brecha es abismal.

Y no sólo se trata de una injusticia salarial, sino que también genera enormes riesgos. “El principal desafío de seguridad es que el personal es local y es difícil prevenir la infiltración de personas que puedan comunicar al exterior información sensible sobre las instalaciones”, señala a este periódico Álvaro Librán, director de la consultora internacional TTI-OPS .

Los desafíos

El hecho de que las firmas extranjeras consideraran hasta ahora a Argelia como zona segura ha relajado mucho la preocupación por la seguridad. Los inversores veían al país, una vez atajado el peligro del terrorismo, como un lugar tranquilo para operar.

Sin embargo, los desafíos que plantean este tipo de instalaciones nunca han dejado de ser importantes. “El principal riesgo es la dependencia del personal local para su seguridad. Eso limita el personal fuera de toda duda a sólo asesores no combatientes”, comenta Librán.

La geografía es otro. “Son lugares muy aislados, en los que las comunicaciones son complicadas y las distancias son largas, lo que hace que el apoyo logístico tarde mucho en llegar ante cualquier alarma. Los despliegues son muy lentos y no hay que olvidar que se trata de un punto estático en el desierto frente a la movilidad de la que gozan los atacantes», como en el caso de In Amenas, explica este experto.

Ahora, asesores como Sam Ciszuk, de KBC Consultancy, creen que los yacimientos cercanos a In Amenas serán evacuados y que el peligro concierne también a la vecina Libia. Allí, aunque los principales yacimientos de petróleo están en el este del país, los campos del oeste producen 300.000 barriles por día. “El escenario más preocupante es que los islamistas se infiltren por la frontera a Libia. Allí, el Gobierno está fracturado ) y los militares son muy débiles para ser eficientes” contra esta amenaza, indicó en declaraciones a Reuters.

Durante la década negra, había una especie de pacto no escrito entre las fuerzas de seguridad argelinas y los islamistas de no tocar la industria energética. Pero el apoyo explícito de Argel en la intervención francesa en Mali contra los grupos yihadistas ha atravesado una línea roja. Ahora, los expertos esperan que las autoridades argelinas respondan reforzando la seguridad de los yacimientos y plantas de producción con el envío de más tropas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/20/internacional/1358712432.html

 

 El rescate en la planta de Argelia acaba con 11 islamistas muertos y siete rehenes ejecutados

Imagen de satélite de la planta de gas argelina de Ain Amenas tomada por islamistas donde retienen un número indeterminados de rehenes AFP PHOTO

David Martínez David Martínez |

La operación de las tropas del ejército argelino para liberar a los rehenes de la planta gasística de In Amenas, en el desierto de Argelia, ha terminado hoy con un baño de sangre. Hoy se ha producido el último recuento oficial de víctimas, a pesar de la confusión de los datos puesto que las autoridades argelinas todavía no han comunicado un balance definitivo de víctimas mortales tanto de los islamistas de Al Qaeda que provocaron el secuestro como de los rehenes argelinos y extranjeros que han perdido la vida en este lamentable suceso.

Hoy se ha comunicado la muerte de once secuestradores y el hallazgo de siete rehenes muertos presuntamente ejecutados, según informaron fuentes oficiales al diario argelino El Watan.

Pero desde que comenzó el secuestro y luego se produjo el posterior asalto por parte de las fuerzas militares argelinas han muerto más de 50 personas, según distintas fuentes periodísticas argelinas, francesas y mauritanas.

Entre extranjeros y argelinos, el número de empleados de la planta de gas argelina secuestrados y que han muerto oscila entre 25 y 27 desde la madrugada del miércoles, cuando un grupo fuertemente armado de yihadistas pertenecientes al grupo “Los que firman con su sangre”, liderado por el integrista islámico Mojtar Belmojtar, que participó en la creación de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), atacó la planta.

Los yihadistas tomaron como rehenes a centenares de personas y debieron afrontar un primer asalto lanzado el jueves por las fuerzas especiales argelinas que actuaron sobre su territorio de forma unilateral y sin consultar a países que mantenían rehenes como Francia, Reino Unido, Estados Unidos. Un total de 29 terroristas habría muerto desde que se inició la operación para liberar la planta, hace 48 horas.

Entre la huida de algunos rehenes y la liberación de otros por los militares argelinos, alrededor de 600, casi todos argelinos, han logrado ponerse a salvo. Según las autoridades, los terroristas habrían hecho rehenes a 132 extranjeros. El balance total de víctimas occidentales es difícil de establecer pues las autoridades ignoran si había algunos escondidos en el momento del asalto final.

El gobierno argelino todavía no ha comunicado oficialmente el balance final del asalto ni la identidad exacta de los rehenes que han fallecido o por los ataques de sus tropas o tras ser ejecutados por los milicianos de Al Qaeda que iniciaron el secuestro masivo contra la planta vital para la energía de Argelia hace cuatro días.

Lo que sí se ha conocido es que la intención de los terroristas islamistas iniciaron el masivo secuestro para forzar tanto al gobierno francés como al gobierno argelino a que cese la ofensiva militar de Francia y de otros países africanos para liberar al norte de Mali del asedio de los islamistas radicales y ayudar así al gobierno democrático elegido por Mali.

 

Los terroristas de la planta gasista de Argelia se estaban preparando para un intento de suicidio en masa inmediatamente antes del asalto final de las fuerzas de seguridad argelinas, de acuerdo con las mismas fuentes, bajo el anonimato.

Por otro lado, otras fuentes locales han informado a la agencia Reuters de que 16 rehenes extranjeros han sido liberados, entre ellos dos estadounidenses, dos alemanes y un portugués.

Estos datos todavía no han podido ser verificados a la espera de una próxima rueda de prensa en la que las autoridades argelinas explicarán el desarrollo concreto de la operación de rescate, según ‘El Watan’.

Otras informaciones aseguran que Al Qaeda mantiene rehenes

Al Qaeda sigue en su poder un número aún no muy determinado de trabajadores extranjeros de los más de seiscientos que cayeron en sus manos el miércoles. Son unos veinte, según la agencia Reuters, y siete, según la agencia mauritana ANI, que mantiene comunicación con los terroristas. Nada en todo caso hacía prever una solución pacífica a la crisis con las tropas rodeando el lugar.

La tensión se ha agravado este sábado por la mañana ante la advertencia de los secuestradores de que se se suicidarán con sus rehenes ante la menor tentativa de asalto del ejército argelino.

En una llamada telefónica a la agencia privada mauritana Al Ajbar, el líder del comando secuestrador, Abderrahmán Neijeri, alias Abu Doujana, ha asegurado que han colocado explosivos por todas partes, incluidos sus cuerpos, y pueden activarlos en cualquier momento.

“Sólo les quedan dos opciones: o relanzar las negociaciones o firmar la sentencia de muerte de los rehenes que quedan dentro del complejo”, amenazó.

Por otro lado, últimas informaciones remitidas por la petrolera noruega Statoil apuntan al rescate de otros dos empleados de este país nórdico en las últimas horas.

“Los dos (ambos de nacionalidad noruega) están o de camino o preparándose para el viaje de vuelta a Noruega”, ha asegurado en rueda de prensa Helge Lund, el presidente de la petrolera, que opera junto con la británica British Petroleum (BP) y la argelina Sonatracha en las instalaciones, en el sureste del país, cerca de la frontera con Libia.

Once de los diecisiete empleados que estaban en la planta en el momento del ataque terrorista están ya a salvo, por lo que falta saber qué ha ocurrido con otros seis, todos noruegos, de los que no hay informaciones, admitió hoy Lund.

Una treintena de víctimas mortales

Todavía sigue siendo confuso el número de víctimas mortales resultado de una operación militar que siguió recibiendo críticas de uno y otro lado del mundo. Podrían haber muerto en torno a 30 trabajadores -al menos siete de ellos extranjeros- y 18 asaltantes, según fuentes argelinas citadas por la agencia británica.

Entre los cadáveres de los terroristas habría dos argelinos, tres egipcios, dos tunecinos, dos libios, un malí y un francés.

Tampoco se sabía con exactitud el número de trabajadores que podrían seguir escondidos dos días después en las instalaciones. Algunos han sido liberados tras casi dos días ocultos y los militares argelinos seguían ayer buscando a más.

El diarno Ennahar publica este sábado que las fuerzas especiales del Ejercito argelino han descubierto en las últimas horas los cadáveres de quince rehenes y terroristas en la planta de gas. El rotativo asegura que entre los cuerpos hay tanto captores como retenidos sin ofrecer más detalles.

Rehenes ejecutados por los terroristas de Al Qaeda

Otros habían sido fríamente asesinados por los captores, como el jefe francés de Azedine, un argelino de 27 años, que vio su cadáver y a uno de los terroristas con su acreditación colgada. “Mi supervisor era un gran hombre. Aprendí mucho de él. Le dispararon, pero no vi la ejecución. Todo lo que vi fue su cuerpo cuando escapé a la carrera con otros colegas fuera de la base”, explicó.

Otro empleado describió al diario francés Le Monde cómo uno de los estadounidenses que le acompañaban fue tiroteado y murió desangrado. Los yihadistas ofrecieron a lo largo del viernes, según la agencia mauritana ANI, la liberación de dos rehenes norteamericanos a cambio de dos importantes presos islamistas que se encuentran en penales de Estados Unidos.

Se trata del clérigo egipcio ciego, Omar Abdel-Rahman, encarcelado por intentar atentar en 1993 contra el World Trade Centre de Nueva York y de la paquistaní Aafia Siddiqui. Pero la respuesta no se hizo esperar desde Washington. “Estados Unidos no negocia con terroristas”, aseguró la portavoz del Departamento de Estado.

Exigencias que se suman a otras como la liberación de presos en Argelia para que sean trasladados al norte de Malí o que Francia ponga fin a su intervención en este país africano.

“Nos adentramos en una semana en la que como nación debemos estar preparados para las malas noticias. Pero al mismo tiempo debemos mantener la esperanza de que muchas familias reciban buenas noticias desde Argelia”, dijo este viernes el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg en un mensaje a la nación. Se refería a ocho de los nueve trabajadores de la planta de los que no hay ninguna noticia desde el asalto. El noveno ya había emprendido sano y salvo regreso a su país.

El primer ministro añadió que en su conversación telefónica con su homólogo argelino le había insistido en que la seguridad de los rehenes debía ser la prioridad.

Los relatos de quienes van recuperando la libertad reflejan la presencia de distintas nacionalidades entre los terroristas, lo que coincide con las informaciones que hablan de una Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) con raíces argelinas pero cada vez más internacionalizada.

Quienes asaltaron la planta de In Amenas son árabes y magrebíes de diferentes países -los argelinos distinguieron sus acentos extranjeros- y algunos de raza negra, que podrían ser de Malí o de otros países del África subsahariana que han surtido de hombres a Al Qaida en los últimos meses.

Los relatos de los supervivientes coinciden también en que, desde el primer momento, los terroristas dispensaron un trato distinto a los empleados argelinos y a los extranjeros. “Hermanos argelinos, no tengáis miedo, salid en paz, somos hermanos, todos somos musulmanes”, relató Beljah, uno de los rehenes al vespertino francés Le Monde. Iban bien armados, se les veía preparados.

“Saben que no tienen ninguna posibilidad de salir con vida”, afirma el periodista mauritano y especialista en yihadismo Issemou Uld Mustapha en declaraciones a AFP. “No son muy numerosos pero son hombres aguerridos, motivados, listos a sacrificarse a las órdenes de su jefe”, añade en referencia al conocido terrorista argelino Mojtar Belmojtar.

Belmojtar, un mítico miembro de AQMI, habría formado su propia «katiba», que hacen llamar “Los que firman con su sangre”, a finales de 2012 por diferencias con los líderes supremos de la banda terrorista. En todo caso, la acción de In Amenas puede considerarse como un órdago lanzado desde la órbita de Al Qaida. Y no un órdago cualquiera, pues se trata de la mayor crisis de rehenes en la que la banda se ha involucrado.

Sigue abierta la herida por el ataque a una planta de gas argelina y la toma de decenas de rehenes por terroristas que el Ejército de Argelia trató de zanjar de manera expeditiva el jueves. Al Qaida seguía teniendo ayer en la noche en su poder un número aún no muy determinado de trabajadores extranjeros de los más de 600 que cayeron en sus manos el miércoles.

Son más de 20, según la agencia Reuters, y siete, según la agencia mauritana ANI, que mantiene comunicación con los terroristas. Nada en todo caso hacía prever una solución pacífica a la crisis con las tropas rodeando el lugar. Al cierre de esta edición, el digital Tout Sur L’Algérie daba la versión de un notable argelino que aseguraba que los últimos rehenes habían sido liberados, aunque el Gobierno argelino seguía sin confirmarlo.

Los relatos de quienes van recuperando la libertad reflejan la presencia de distintas nacionalidades entre los terroristas, lo que coincide con las informaciones que hablan de una Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) con raíces argelinas pero cada vez más internacionalizada.

Quienes asaltaron la planta de In Amenas son árabes y magrebíes de diferentes países -los argelinos distinguieron acentos extranjeros- y algunos de raza negra, que podrían ser de Malí o de otros países del África subsahariana que han surtido de hombres a Al Qaida en los últimos meses.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/internacional/20130119/54362091238/el-rescate-de-argelia-acaba-con-11-islamistas-muertos.html#ixzz2IR8DlVtJ

Complejo en In Amenas

Las plantas de gas como la atacada en Argelia son lugares estratégicos muy protegidos por el Ejército y empresas privadas

La seguridad de las instalaciones gasísticas y petrolíferas tiene una relevancia estratégica, y más en Argelia, cuya economía depende del sector de los hidrocarburos —representa entre el 40% y el 45% del PIB— y supone el 98% de sus exportaciones, según el FMI. Por eso el grado de protección de las plantas como la de In Amenas es muy alto, “y aumentó aún más tras la guerra de Libia, cuando hubo que evacuar de manera urgente a todo el personal expatriado de las compañías internacionales. Argelia siempre ha sido una zona de alto riesgo, pero este ataque ha sido tremendo”, explica Vicente de la Cruz, director de la empresa de seguridad privada Avizor Group, con experiencia en protección de este tipo de instalaciones en el extranjero.

En el confuso incidente participaron al menos 60 terroristas, “probablemente con fusiles de asalto, ametralladoras ligeras, lanzagranadas y granadas de mano”, estima De la Cruz. “Es decir, todo el material que circula por la zona desde la guerra de Libia y es fácil de transportar”.

El Ejército es el encargado de proteger estas instalaciones junto con empresas privadas —“en Argelia normalmente son francesas o británicas”, precisa De la Cruz— que se tienen que coordinar con los militares. “El Ejército del país desempeña un papel muy importante, sobre todo en la vigilancia perimetral y en los desplazamientos. Esa zona externa, con garitas de vigilancia, se suele proteger con personal armado con fusiles de asalto como freno a un primer ataque, pero luego normalmente se instala armamento pesado, como ametralladoras, en una unidad militar acantonada”, relata De la Cruz.

Las multinacionales proporcionan a sus empleados expatriados formación para saber qué hacer en caso de evacuación de la planta, de secuestro o de otras contingencias, informa la noruega Statoil, que opera la planta atacada con la británica BP y la argelina Sonatrach.

“Los presupuestos de protección y seguridad de una planta de gas, en esta zona, pueden costar unos seis millones de euros al año a la empresa gasística. Ahí se incluye desde la elaboración de la estrategia de seguridad hasta vehículos, teléfonos por satélite, armamento y personal de seguridad. Parte de ellos son contratados en el país donde está la planta, tras pasar rigurosos filtros, y la otra son expatriados con un coste superior”, dice De la Cruz, que añade que “cada vez es más frecuente que la planta tenga pista de aterrizaje o helipuertos para garantizar la evacuación”.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/17/actualidad/1358443546_989865.html

 

Imagen cedida por la petrolera British Petroleum (BP) el 16 de enero de 2013 que muestra la central de gas de Amenas, Argelia

Un grupo afín a Al Qaeda secuestró este miércoles a unos 40 extranjeros y unos 150 argelinos en una planta gasística del este de Argelia, cerca de la frontera libia. Decenas de rehenes y terroristas han muerto este jueves al mediodía durante un asalto militar a las instalaciones, según informan la cadena Al Yazira citando fuentes sobre el terreno y la agencia mauritana ANI, que cita a uno de los captores.

¿Cómo empezó todo?

Miércoles 16 de enero, 5 de la madrugada. Un grupo armado ataca un autobús que transporta a los empleados de una planta gasística hasta el cercano aeropuerto de Amenas, según las autoridades argelinas. La escolta policial consigue repeler el asalto, pero mueren al menos un británico y un argelino y otras seis personas —dos británicos, un noruego, dos policías y un guardia de seguridad— resultan heridos.

Los terroristas huyen después hacia las viviendas donde se alojan los empleados de la planta. Allí secuestran a un grupo de trabajadores extranjeros y argelinos.

¿Quiénes son los rehenes?

Los rehenes son unos 40 empleados extranjeros de distintas nacionalidades (japonesa, estadounidense, francesa, irlandesa, británica, noruega, etcétera) y unos 150 trabajadores argelinos.

Inmediatamente después de tomar las instalaciones, los captores separaron a los empleados en dos grupos, los argelinos por un lado y los extranjeros por otro. La agencia estatal argelina ha asegurado este jueves, citando fuentes oficiales, que 30 rehenes han conseguido escapar hoy. Según el canal Al Shoroun, citado por la noruega RNK, se trata de 17 extranjeros y 13 argelinos.

¿Quiénes son los secuestradores y qué reclaman?

Los terroristas obedecen a Mojtar Belmojtar, el responsable del secuestro de tres cooperantes catalanes en Mauritania en 2009, que a finales del año pasado se escindió de la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) para fundar su propia célula, bautizada “aquellos que firman con su sangre”.

Los islamistas, que han reivindicado el ataque, afirman haber actuado en respuesta al apoyo de Argelia a la intervención militar francesa en Malí. El país magrebí dio autorización para sobrevolar su territorio a la fuerza aérea gala que bombardea a los grupos armados malienses.

Los secuestradores piden “el fin de la agresión” a Malí.

¿Por qué había tantos extranjeros en las instalaciones?

La planta gasística de Amenas es explotada por la argelina Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil. Una compañía japonesa de ingeniería, JGC Corp, y la empresa francesa de restauración, hostelería y logística CIS Catering también trabajaban en las instalaciones.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/17/actualidad/1358427794_213851.html

Decenas de rehenes y terroristas han muerto este jueves al mediodía durante un asalto militar a la planta de gas del desierto de Argelia en la que un grupo yihadista mantenía secuestrados a unos 40 extranjeros y 150 argelinos desde el miércoles. Al menos 34 secuestrados y 14 yihadistas han muerto cuando el grupo intentaba trasladar a los secuestrados de un lugar a otro, según informan la cadena Al Yazira citando fuentes sobre el terreno y la agencia mauritana ANI, que cita a uno de los captores. Le Monde asegura que ha confirmado con sus propias fuentes locales que ha habido un ataque al lugar. El ministerio de Exteriores británico confirmó que se está desarrollando una operación militar contra los secuestradores.

La planta gasística de la localidad argelina de In Amenas, en pleno desierto del Sáhara, ha amanecido este jueves rodeada por las fuerzas de seguridad de Argelia mientras en sus instalaciones fueron retenidos unos 40 ciudadanos extranjeros y unos 150 trabajadores argelinos a manos de un grupo de Al Qaeda como represalia por la intervención militar francesa en Malí. Un día después del suceso, los datos todavía eran confusos sobre el número de personas secuestradas y sus nacionalidades.

Dos horas antes de que empezara a llegar información sobre el asalto al lugar, el canal Al Shoroun, citado por la noruega RNK, aseguró que 30 rehenes había logrado escapar, entre ellos 17 extranjeros y 13 argelinos. La cifra de 30 personas fue confirmada por fuentes oficiales a la agencia estatal, pero sin detallar las nacionalidades.

Los secuestradores habían pedido que se retire el Ejército para negociar y han amenazado con hacer volar el lugar. Un portavoz de los yihadistas ha asegurado a la agencia mauritana ANI que habían instalado explosivos alrededor de la planta.

El ministro del Interior argelino, Dahou Ould Kablia, había descartado cualquier tipo de negociación con los terroristas. Sin embrago, el diario digital TSA, citando a un líder local, asegura que el Gobierno argelino estaba dispuesto a dejar marchar a los terroristas sin los rehenes.

En medio de esta situación de tensión, la agencia mauritana ANI informó sobre las 13.30 de que, según los terroristas, un helicóptero militar había bombardeado la planta de gas y ha herido a dos ciudadanos japoneses. La agencia ANI tiene buenos contactos entre los grupos islamistas. El terrorista que dio la información reiteró su amenaza de matar a todos los rehenes se la situación degenera en un enfrentamiento.

En una entrevista telefónica para la televisión francesa France 24, uno de los rehenes relató el miércoles por la noche que los islamistas han obligado a algunos de los secuestrados a llevar cinturones cargados de explosivos. La cadena advirtió que no podía confirmar si los secuestradores le habían obligado a hacer estas declaraciones. El hombre explicó que los secuestradores están fuertemente armados y han amenazado con hacer volar el yacimiento de gas natural si el Ejército argelino intenta liberar a los rehenes.

“Atacaron por dos sitios al mismo tiempo. Accedieron al interior y una vez que se hizo de día se reunieron todos juntos”, relató el hombre, con tono tranquilo, en la única parte de la entrevista que ha sido emitida.

El grupo ultrarradical afín a Al Qaeda, dirigido por un histórico terrorista, perpetró el miércoles su mayor secuestro colectivo apresando a unos 40 rehenes occidentales, aunque fuentes oficiales argelinas rebajan a “más de veinte” el número de cautivos. Este secuestro masivo en una planta energética del sureste del país es el mayor desafío terrorista al que se enfrenta el Gobierno argelino desde que en 2003 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), del que nació Al Qaeda en el Magreb, capturó a 32 turistas en el Sáhara.

Armados hasta los dientes, 60 terroristas atacaron de madrugada un centro de extracción de gas en Amenas, cerca de la frontera libia, al sureste del país. En el asalto murieron dos británicos y un argelino y tres personas (dos británicos y un noruego) reultaron heridas, según las primeras informaciones, aunque aún son confusas. En la planta quedaron secuestrados 41 occidentales, entre los que figuran 13 noruegos, siete estadounidenses y ciudadanos de Francia, Canadá, Japón e Irlanda, entre otros países.

La situación ha puesto en tensión a los Gobiernos occidentales, que hasta ahora estaban de perfil en la crisis maliense. El secretario de Defensa de EE UU, León Panetta, prometió que tomará “todas las medidas necesarias” para rescatar a los rehenes estadounidenses de este “ataque terrorista”. El canciller japonés, Fumio Kishida, acordó colaborar con EE UU en torno al secuestro.

Los terroristas obedecen a Mojtar Belmojtar, el responsable del secuestro de tres catalanes en Mauritania en 2009, que a finales del año pasado se escindió de la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) para fundar su propia célula que bautizó “Aquellos que firman con su sangre”.

Aunque se haya separado de Al Qaeda, Belmojtar convive con sus jefes en el norte de Malí y comparte sus objetivos. Llevaba días diciendo que devolverá “ojo por ojo, diente por diente” los golpes que reciban los islamistas en el norte de Malí.

En su último comunicado exigió anoche “el fin inmediato de la agresión contra nuestros hermanos en Malí”. De eso depende la vida de los rehenes. Pero a esa réplica a la intervención francesa se añade otro objetivo: conseguir la excarcelación de varias decenas de islamistas en Argelia.

Los occidentales estaban encerrados en una fábrica del recinto y en sus alojamientos, según Jaled Abu el Abass, que actúa como portavoz de los terroristas. Para dar su versión suele contactar con dos pequeñas agencias de prensa privadas mauritanas, Sahara Media y ANI.

Las instalaciones petroleras y gasísticas suelen estar muy protegidas por seguridad privada y por la Gendarmería. Conseguir introducirse en ellas es una hazaña. La que ha sido atacada este miércoles es explotada conjuntamente por la empresa argelina Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil. BP ha anunciado que la extracción de gas ha quedado paralizada mientras. Por su parte, la española Cepsa ha anunciado que va a evacuar de forma preventiva a todo su personal extranjero de dos campos de crudo que gestiona en el país.

A menos que se ejerzan fuertes presiones, especialmente de EE UU, sobre el Gobierno argelino, “es seguro que se ordenará el asalto a la instalación gasística”, asegura un periodista argelino experto en terrorismo.

En 2003 Argel ya lo hizo para liberar a los turistas apresados, pero solo consiguió rescatar a la mitad y los demás fueron trasladados al norte de Malí. Más recientemente Argel se negó a negociar con el MUYAO, un pequeño grupo asociado a Al Qaeda que secuestró en marzo al vicecónsul argelino en Gao (Malí), Tahir Tuati, al que asesinó en septiembre.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/17/actualidad/1358409562_097669.html

 

Varios de los rehenes logran escapar de la planta de gas tomada por Al Qaida en Argelia

Quince de los extranjeros retenidos habrían conseguido salir de las instalaciones. Los islamistas les habían obligado a llevar cinturones explosivos, que amenazaron con hacer estallar ante cualquier intento de liberación

Quince trabajadores extranjeros que permanecían retenidos por islamistas vinculados a Al Qaida en una planta de gas del sureste de Argelia habrían logrado escapar de sus captores, informa la cadena privada argelina Ennahar, que cita una «fuente oficial». Entre los huidos habría ciudadanos franceses, aseguró Ennahar, información que la Embajada francesa no ha podido confirmar. Según la citada fuente de seguridad, los secuestradores exigen un salvoconducto a través del cual salir de la planta con los rehenes.

Poco antes, el gobierno de la provincia de Ilizi había anunciado que 30 de los rehenes argelinos, que trabajan para una empresa francesa que suministra servicios de catering y logística en la planta, habían logrado escapar esta mañana de las instalaciones, donde los radicales los mantenían recluidos, pero con libertad de movimientos, al contrario que los occidentales. Ennahar asegura que son 40 los argelinos que han conseguido salir de la planta, la mayoría mujeres que trabajan como intérpretes.

Fuentes gubernamentales argelinas citadas por Afp explicaron que en estos momentos les es imposible confirmar tales informaciones.

Los islamistas, que asaltaron las instalaciones ayer de madrugada, mantenían retenidos en torno a 40 trabajadores occidentales y a más de un centenar de argelinos en las instalaciones de Tinguenturín (a 40 kilómetros de In Amenas), cerca de la frontera con Libia. Los terroristas, comandados por Mojtar Belmojtar, un exlíder de Al Qaida en el Magreb Islámico responsable del cautiverio de tres cooperantes españoles en 2010, han obligado a los rehenes a llevar cinturones explosivos, que amenazan con hacer estallar en caso de una intervención para liberarlos.

Los terroristas, vinculados a la red Al Qaida, se hacen llamar el «batallón de sangre». Fuertemente armados, atacaron ayer la planta argelina, operada por la británica BP, la noruega Statoil y la argelina Sonatrach, y tras matar a un argelino y a un británico y herir a varias personas más, tomaron en torno a 40 rehenes extranjeros, entre ellos, estadounidenses, japoneses, irlandeses, británicos y noruegos. Por su libertad, exigen la excarcelación de un centenar de presos islamistas en Argelia y su traslado al norte de Malí, y el fin de la intervención francesa en el país vecino.

Amenazas

Los islamistas, que permanecen atrincherados en las instalaciones, rodeadas por militares argelinos, permitieron hablar con la prensa a varios de los secuestrados. Uno de ellos contó a la cadena France 24 que sus captores les habían obligado a llevar los cinturones explosivos. Otro, de nacionalidad británica, explicó a Al Jazira que los terroristas les están «tratando bien». «El Ejército argelino no se ha retirado y sigue disparando contra la base», añadió, insistiendo en que una eventual negociación es «un signo de fortaleza y puede ahorrar la pérdida de muchas vidas».

También en conversación con el canal catarí, un rehén irlandés contó: «La situación se está deteriorando. Pedimos a los militares argelinos que se retiren. Nos preocupa que sigan disparando […] los capturados son franceses, americanos, japoneses, británicos, noruegos e irlandeses».

Uno de los responsables del secuestro, en una supuesta conversación telefónica con la agencia mauritana ANI, amenazó con matar «a todos los rehenes si el Ejército intenta entrar».

El número exacto de extranjeros retenidos no está claro, ya que los gobiernos son reacios a hacer públicos datos que puedan ser usados posteriormente por los terroristas. El último en confirmar la nacionalidad de uno de los rehenes ha sido el ministro de Asuntos Exteriores de Austria, que explicó que un empleado de 36 años «se encuentra en el grupo», según la información proporcionada por una compañía desde el lugar de los hechos.

http://www.abc.es/internacional/20130117/abci-secuestradores-rehenes-piden-ejercito-201301171044.html

Un grupo terrorista vinculado a Al Qaida en el Magreb Islámico ha matado a tres personas (incluidos un británico y un francés) y ha secuestrado a «un número indeterminado» de trabajadores extranjeros en el ataque a una planta de tratamiento de gas en el sureste de Argelia, cerca de la frontera con Libia, ha explicado el Gobierno argelino. Los terroristas afirman tener retenidos a 41 extranjeros, entre ellos siete estadounidenses y varios británicos. Fuentes oficiales han confirmado el secuestro de al menos cinco japoneses, un irlandés y un noruego. El Ministerio de Exteriores no tiene constancia «por el momento» de que haya españoles entre los extranjeros secuestrados, informa Ep.

Varios de los asaltantes permanecen en las instalaciones atacadas, rodeados por las fuerzas de seguridad argelinas. Han advertido de que cualquier intento de liberar a los rehenes tendrá un «final trágico», según la agencia mauritana ANI. Uno de los responsables, contactado por la citada agencia, ha afirmado que los terroristas han colocado minas alrededor de la planta, informa Reuters.

El presidente de la empresa francesa CIS Catering explicó que unos 150 empleados argelinos permanecen en la planta, aunque no se encuentran retenidos en las mismas condiciones que los extranjeros. «Les han dejado en libertad, al contrario que a los rehenes extranjeros, que están bloqueados en un rincón y no se pueden mover. Lo que no pueden es salir de la base», explicó Régis Arnoux, que precisó que el ataque fue perpetrado por unas «sesenta» personas llegados de países vecinos. Un portavoz de los terroristas había dicho anteriormente que solo cinco de los occidentales permanecen en la base, mientras que otros 36 habían sido trasladados a otro emplazamiento.

«El contacto con la planta es extremadamente complicado, pero creemos que individuos armados ocupan todavía las instalaciones en In Amenas», explicó BP, una de las compañías que operan en la planta. La agencia Reuters, que cita fuentes diplomáticas, asegura que entre los secuestrados hay también un ciudadano francés.

Al Qaida secuestra a unos 40 extranjeros en Argelia y exige el fin de la intervención en Malí

Cartel que indica la entrada en In Amenas, a unos 100 kilómetros de Libia

Los terroristas habrían actuado en represalia por la autorización del gobierno argelino al Ejército francés a sobrevolar su espacio aéreo durante sus operaciones contra los islamistas que controlan el norte de Malí. Exigen el fin de la intervención francesa a cambio de la liberación de los rehenes, según un comunicado enviado a ANI en el que también confirman que tienen en su poder a unos 40 extranjeros, como había indicado anteriormente un responsable de seguridad citado por el diario argelino «El Watan». También han reclamado la liberación de varios líderes yihadistas.

«Tentativa abortada»

«Un grupo terrorista fuertemente armado y llegado en tres vehículo atacó este miércoles a las 5.00 [las seis de la mañana en España] el campamento de Sonatrach en Tigantourine, en las proximidades de In Amenas, a un centenar de kilómetros de la frontera con Libia», ha informado el Ministerio del Interior argelino. Las instalaciones atacadas son explotadas de forma conjunta por Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil. «El ataque ha tenido como objetivo inicial un autobús que abandonaba esta base con extranjeros hacia el aeropuerto de In Amenas», explica la nota.

«Un ciudadano extranjero ha muerto» durante el asalto, que «ha repelido» la escolta del autobús, según el Ministerio. Otras seis personas resultaron heridas: dos extranjeros, dos gendarmes y dos agentes de seguridad. «El autobús y las personas heridas han llegado a In Amenas y las autoridades locales se han hecho cargo de ellos», según Interior. «Tras esta tentativa abortada, el grupo terrorista se ha dirigido hacia el campamento, donde ha atacado una parte y ha tomado como rehenes a un número indeterminado de trabajadores, entre ellos ciudadanos extranjeros», añade.

«Las fuerzas del Ejército y los servicios de seguridad han llegado al lugar de los hechos y han adoptado inmediatamente todas las medidas para garantizar la seguridad en la región y para lograr un desenlace rápido a esta situación, que siguen muy de cerca las autoridades del país», concluye el comunicado oficial.

Al Qaida secuestra a unos 40 extranjeros en Argelia y exige el fin de la intervención en Malí

El ataque ha sido reivindicado, en una llamada telefónica a la agencia mauritana ANI, por la célula que lidera Mojtar Belmojtar, conocido como el emir del desierto, uno de los principales dirigentes de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) pero que rompió lazos con este grupo hace unos meses.

Belmojtar, uno de los principales dirigentes de AQMI y que se habría escindido de este grupo para formar su propia célula hace unos meses, mantuvo retenidos varios meses en 2010 a tres cooperantes españoles en el norte de Malí. El secuestro de Vilalta y Pascual, que estuvieron en manos de AQMI casi nueve meses, fue además el más largo perpetrado por la organización hasta la fecha.

http://www.abc.es/internacional/20130116/abci-ataque-central-gas-argelia-secuestrados-201301161256.html