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El músico Steve Aoki, en el Rock in Rio Lisboa. (EFE)

No habrá concierto este fin de semana en el circuito madrileño del Jarama de Steve Aoki, el DJ que pinchó la fatídica noche de Halloween en el Madrid Arena en el que fallecieron cinco jóvenes tras una avalancha mortal. La Comunidad de Madrid ha desautorizado una fiesta que tenía todos los ingredientes para acabar otra vez en desgracia: si en el recinto caben entre 15.000 y 20.000 personas, los promotores del evento (PFL&Light Sonido e Iluminación) han puesto a la venta 48.000 entradas, más del doble de las autorizadas.

Según fuentes de la Comunidad de Madrid, ha sido el exceso de aforo y las “deficientes condiciones de seguridad” del recinto los que han provocado que se desautorice su celebración. Además, los promotores tampoco facilitaron a la Dirección General de Seguridad e Interior de la Comunidad la documentación exigida. Antes de cancelar definitivamente el acto, la Administración regional se dio cuenta de que había informes técnicos municipales que desaconsejaban la celebración de este evento, “ya que existe riesgo para los asistentes”.

Steve Aoki no tuvo nada que ver con la tragedia que sacudió Madrid la noche de Halloween de 2012, pero él fue la razón por la que el Madrid Arena, igual que lo iba a estar el Jarama, estuviera lleno hasta reventar aquella madrugada. Meses después, el DJ reconocía públicamente que seguía traumatizado por lo que ocurrió en Madrid. Esta es la siguiente vez que Steve Aoki pincha en la región tras aquel día. 

Casi dos años después de la tragedia, todavía no ha habido un juicio para esclarecer qué pasó en los minutos previos a que esta se desencadenara. De momento, la desdicha de cinco familias sigue en el sumario de un caso cuya instrucción está a punto de concluir. Se habla de exceso de aforo, local sin licencia, puertas cerradas, falta de control en los accesos, escaso número de agentes de la Policía Municipal, incumplimiento de Ley de Espectáculos, entradas sin enumerar, dudosa atención médica… En el caso que dirige el juez Eduardo López-Palop figuran 42 testigos, 24 imputados, casi 9.500 folios de instrucción y, de momento, ni un solo responsable por lo sucedido. 

Deficiencias técnicas

El desastre no se produjo sólo por el exceso de aforo. En el edificio municipal también fue deficiente la normativa de seguridad, como parece que también algo falla en el circuito del Jarama. De hecho, los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid encontraron hasta 18 deficiencias en el recinto dos años antes que no se habían resuelto la noche de autos. Entre las irregularidades que presentaron en la documentación técnica destaca que el número de los pasillos para salir del recinto a la calle era insuficiente y que el pabellón era inaccesible para bomberos, en el caso de que hubiera habido fuego dentro del recinto.

Una de las terrazas del Hipódromo.

Una de las terrazas del Hipódromo. ANTONIO HEREDIA

No habrá discoteca de verano en el Hipódromo de la Zarzuela. Así lo ha decidido unilateralmente la empresa responsable de sus eventos, según ha sabido EL MUNDO, tras registrarse una avalancha el pasado 31 de mayo en su primera fiesta nocturna de la temporada. Aquella noche, la capital pudo ser testigo de un nuevo Madrid Arena cuando cerca de 4.000 personas se concentraron en el recinto para asistir a la actuación del DJ holandés Bakermat. Tan sólo la rápida intervención policial y la retirada de las vallas que controlaban el acceso, evitaron la tragedia, según varios testigos.

El incidente tuvo tal magnitud que los responsables de Naturact, concesionaria de la parte sur del Hipódromo, se asustaron y decidieron cancelar la sesión discotequera que pretendían albergar en la terraza del recinto las noches de los viernes y sábados para disfrute de los más jóvenes.

«No nos interesaba tener el Hipódromo lleno de niños de 18 años que se dedican a emborracharse en el parking y que no consumen nada dentro. No es nuestro tipo de clientela y no queremos más problemas», asegura un portavoz autorizado de la concesionaria. Ésta había subcontratado a Unievento (compañía especializada en el sector del ocio nocturno) para asegurarse el aforo completo toda la temporada estival y cubrir los 350.000 euros de canon anual. «Vendiendo coca-colas durante las carreras de caballos es realmente complicado asumir el coste de la concesión y por eso decidieron contratarnos. No hay que olvidar que el margen de beneficio de las copas siempre es enorme», subraya un representante de Unievento.

Golpe moral a la competencia

Las expectativas eran muy altas. Más de 800 relaciones públicas se enrolaron en el proyecto e incluso Unievento decidió contratar al conocido DJ Bakermat para conseguir llenar hasta la bandera en su inauguración y dar un golpe moral a la competencia. Las entradas anticipadas se vendieron como churros y los aledaños del Hipódromo se convirtieron en un macrobotellón horas antes del show de Bakermat. El problema surgió justo por la misma razón que motivó el fallecimiento de cinco adolescentes en el Madrid Arena el 1 de noviembre de 2012.

Los miles de jóvenes que habían adquirido su entrada, lejos de entrar en el recinto a las 10 de la noche, esperaron en las afueras bebiendo hasta las 2 de la madrugada, hora de comienzo de la actuación del artista.

«Este público funciona así. Se maman fuera porque no pueden pagar el precio de las copas de dentro y luego quieren entrar un minuto antes», comenta un director de una sala dedicada a este tipo de target.

Fue justo a las dos de la madrugada cuando la mayoría de asistentes coincidió en los dos únicos puntos de acceso que se habían habilitado y se comenzaron a formar «dos colas monumentales», según asegura un testigo. Los organizadores del evento no previeron que este tipo de clientela (chavales de 18 años) suele esperar hasta el último minuto para entrar a ver a su ídolo, cubata en mano.

Peleas y gente por la A-6

Al ver que no avanzaban las colas, los asistentes comenzaron a impacientarse y a empujar, generando una avalancha de unas 400 personas, que requirió la llegada inmediata de la Policía Nacional y Municipal. «Se lió pardísima. Antidisturbios, peleas y gente caminando borracha por la A-6. La poli tuvo que cortar hasta la autovía», comenta a EL MUNDO un testigo presencial de unos disturbios que no interrumpieron la actuación del DJ que se prolongó hasta las 4 de la madrugada.

Desde Unievento acusan a Naturact de no haber dispuesto todos los elementos de seguridad necesarios para un cita de estas dimensiones. «Ellos fueron los encargados de hacer el plan de seguridad y todo acabó siendo un desastre porque no dispusieron de los elementos necesarios para controlar a tanta gente», resume uno de los propietarios de Unievento. Esta misma fuente asegura que las vallas «no eran adecuadas» para este tipo de espectáculos y apunta que sólo había dos puntos para acceder al recinto, algo «insuficiente», según varios expertos.

Los portavoces más oficiales suavizan lo ocurrido. Según fuentes de Emergencias Madrid, la madrugada del 31 al 1 de junio entró un aviso al 112 por una posible avalancha a la entrada de la discoteca del Hipódromo. Al llegar se encontraron con que se habían producido altercados por un grupo de personas que se intentaron colar. Hasta allí se desplazó el jefe de guardia del Samur y varias ambulancias, ademas de la Policía Municipal.

Facultativos del Samur atendieron a una persona herida leve por contusiones. Dada la gran afluencia de gente que había en ese momento, se decidió mantener en el lugar dos ambulancias, que durante la madrugada sólo volvieron a actuar para atender a jóvenes por intoxicaciones etílicas.

Fuentes del Área de Seguridad del Ayuntamiento han confirmado que agentes de la Policía Municipal levantaron acta de lo ocurrido al producirse «altercados en los accesos» y que ahora mismo la discoteca del Hipódromo tiene abiertos tres expedientes por la realización de este evento de DJ, que tenía la autorización de la Comunidad de Madrid.

Uno de ellos es por una posible infracción del cumplimiento del horario, que está tramitando la Agencia de Gestión de Licencias del Consistorio. La multa, de carácter leve, podría ascender a los 4.500 euros, según fuentes municipales. Los otros dos, tramitados por el Área de Seguridad, fueron abiertos por supuestas deficiencias en el control de la seguridad interior del establecimiento y del control de accesos. En este caso se trata de infracciones graves y la sanción oscila entre los 4.500 y los 60.000 euros.

Entretanto, desde la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales y propietaria del Hipódromo) afirman que la medida de no abrir la discoteca la noche de los viernes y los sábados, como sí se hizo el pasado verano, es «una decisión del concesionario», pero afirman que las Noches del Hipódromo que se celebran los jueves seguirán funcionando con normalidad durante los meses de julio y agosto. La agenda de conciertos también se mantendrá, según informaron desde Naturact donde no se arrepienten de su decisión de clausurar la discoteca. «Aquella noche problemática sólo hicimos 7.000 euros con 4.000 asistentes, así que mejor cortar por lo sano», afirman desde la empresa.

JAVIER G. NEGRE / ROBERTO BÉCARES Madrid

28/06/2014 01:49 horas

http://www.elmundo.es/madrid/2014/06/28/53ae0254ca4741dc4b8b4577.html

Anuncio de ‘Mondo’, la sesión de música electrónica de la sala Stella que desbordó el aforo.

Dos actuaciones de la Policía Municipal han permitido detectar este fin de semana sendos locales del centro de la capital que casi cuadruplicaban el aforo establecido en sus licencias de actividad, según han informado fuentes del Ayuntamiento. Sobre uno de ellos pesaba un expediente de clausura y no funcionaban correctamente las salidas de emergencia.

Fue un ciudadano el que avisó desde dentro de la sala a las 4.30 de hoy del sobreaforo en el Stella, ubicado en el número 7 de la calle de Arlabán. Según fuentes municipales, esta persona avisó de que estaba teniendo problemas de movilidad dentro de la sala, e incluso había intentado salir de allí sin conseguirlo.

Cuando llegaron los agentes, comprobaron que en efecto era imposible circular dentro del local. Los policías prohibieron la entrada de más gente y procedieron al desalojo paulatino del mismo, que concluyó a las 5.45. La gente que empezó a salir se mostró algo violenta, e incluso comenzó a lanzar objetos y botellas a la policía, por lo que estos requirieron la presencia de agentes de las Unidades Centrales de Seguridad (los antidisturbios de la Policía Municipal).

El recuento arrojó 840 personas, cuando el aforo máxima fijado es de 219. Según fuentes policiales, se superaba así “con creces” lo autorizado, por lo que la movilidad era muy escasa. Eso incrementaba de forma exponencial el peligro de las víctimas en caso de darse alguna emergencia o si hubiera sido necesario desalojarlo con rapidez, señalan dichas fuentes.

Según explicaron fuentes municipales, será el instructor tras analizar los atestados policiales el que decida, como todo indica, que se trata de una sanción muy grave a la Ley de Espectáculos, penada como mínimo con 30.000 euros de multa o, incluso, con el cese de actividad del local. Desde la muerte de las cinco chicas en la fiesta del Madrid Arena, donde el sobreaforo fue de un 56%, dado que había 16.791 personas en un aforo para 10.600, el Ayuntamiento de Madrid ha redoblado todo tipo de inspecciones en los locales de ocio de la capital de España, tanto con campañas regulares de fin de semana o por eventos especiales.

La otra actuación se produjo en la noche del viernes en el bar Tribeca, en el número 8 de la calle de Valverde. Sobre este local pesaba una orden de clausura fechada el 18 de julio. Cuando se presentaron los agentes municipales, se entrevistaron con el responsable del local y este argumentó que desconocía la orden de cierre. En el momento de la inspección, había dentro 247 personas cuando el aforo estaba limitado a 71 personas, por lo que decidieron desalojarlo.

El portero del local, que sí tiene la habilitación de la Comunidad de Madrid, reconoció, según fuentes municipales, que desconocía cuantos clientes había dentro. Se limitó a decir que cobraba 10 euros por cada cliente que entraba.

Además, la segunda salida de emergencia rozaba el suelo y no se abría bien. Además,  da a un patio interior con contenedores de basura, lo que impediría el escape de los clientes. Otro fallo detectado por los policías fue que la música estaba muy alta.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/21/madrid/1374415168_930245.html

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2013/07/21/policia-desaloja-madrid-sala-conciertos-cuadruplicaba-aforo-permitido/00031374425110295758220.htm

Madrid Arena

Alerta y Control, la empresa de seguridad privada que se ha hecho con el contrato de seguridad de los pabellones multiusos del Ayuntamiento de Madrid, no despedirá a los vigilantes imputados en el caso Madrid Arena, al menos por el momento.

“El artículo 14 de nuestro convenio colectivo obliga a la subrogación. En principio, no tenemos motivos para despedirles porque no están procesados ni condenados, solo imputados”, explicó a 20minutos Juan Pedro del Castillo, director general de la compañía. “No dudo de su profesionalidad y puede que afecte a nuestra imagen, pero solo nos plantearíamos el despido en caso de que fuesen condenados”, añadió.

En la plantilla perteneciente a Seguriber —la anterior contrata municipal— que Alerta y Control se ha visto obligada a subrogar se encuentran Raúl Monteverde, Juan José París Nalda, José Antonio Díez Romero, Roberto Mateos e Iván Somontes Santamaría, como adelantó este martes este diario. Todos han tenido que declarar en sede judicial por su papel durante la noche en la que fallecieron aplastadas por una avalancha humana las adolescentes.

También han pasado por el juzgado el aún subdirector de Seguridad de Madridec, Rafael Pastor; el coordinador de Seguridad, José Rodríguez Caamaño; y al jefe de Operaciones y Proyectos, Francisco del Amo. El Ayuntamiento, que alega que no puede tomar medidas contra los vigilantes porque no pertenecen a su plantilla, no ha despedido a estos cargos de confianza que cobran de su empresa pública, a pesar de que sí ha renovado a la cúpula directiva de Madridec dando hasta seis bajas.

Evaluación

Alerta y Control admite que va a evaluar las competencias y capacidades de los vigilantes imputados, al igual que hará con los que no lo están. “A partir de ahí, veremos si se ajustan a nuestras normas internas y a la ley a la hora de hacer su trabajo y si son válidos para los servicios que han ocupado o hay que destinarles a otros”, concluye su director general.

La normativa vigente para el sector incluye la excedencia especial en caso de que fuesen inhabilitados temporalmente para ejercer su función o de que la división de Seguridad Privada de la Policía Nacional les retirase su permiso para ejercer.

http://www.20minutos.es/noticia/1873013/0/vigilantes-seguridad/madrid-arena/alerta-control/

Lo que sí firmó Seguriber: “Disuadir, proteger, prevenir y reaccionar” en el Madrid Arena

¿Qué papel jugó Seguriber en el Madrid Arena la fatídica noche de Todos los Santos? Es la duda que la acusación particular quiso despejar el viernes, cuando fue a declarar a los juzgados de Plaza de Castilla por el Madrid Arena Iván Somontes, inspector jefe de esta empresa, quien en todo momento sostuvo que la responsabilidad de su compañía se limitaba a ejercer “una seguridad pasiva” en el recinto.

Su declaración ante el juez Eduardo López-Palop choca frontalmente con el plan de emergencia que la compañía firmó con Madrid Espacios y Congresos, la empresa dueña del recinto. En ningún momento Somontes reconoció ante el juez que Seguriber era la responsable de las “actuaciones preventivas y correctivas ante situaciones de riesgo”, como recoge el plan de vigilancia en poder de este diario, en el que destacan los cuatro conceptos de los que se responsabilizaba la compañía presidida por Mónica de Oriol: “disuasión”, “protección”, “prevención” y “reacción”.

Desde el mismo 1 de noviembre, cuando los testimonios de los jóvenes y las imágenes evidenciaban un claro exceso de aforo en la sala, se cuestionó la labor de Seguriber, contratada para llevar la seguridad (perímetro, recinto, cámaras) de todos sus edificios. La compañía siempre ha defendido que su única responsabilidad en el Madrid Arena durante la actuación de Steve Aoki era la seguridad exterior y la requisa que se efectuó antes de que comenzase la macrofiesta. El viernes, el responsable de Seguriber, que no estuvo en Madrid el día de la fiesta, sostuvo que en las cámaras no vieron ni avalanchas ni petardos ni bengalas, por eso no se avisó a ningún servicio de emergencias ni a la policía. Somontes mantuvo ante López-Palop que el responsable de la sala de cámaras tan sólo se dedicaba a ver las imágenes, dentro de lo que calificó como “seguridad pasiva”.

Lejos de lo que afirmó Iván Somontes en los juzgados de Plaza de Castilla, las verdaderas funciones que le correspondían a Seguriber aquella aciaga noche era “evitar la comisión de actos delictivos o infracciones en relación con el objeto de la protección”, “colaborar” con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en los casos “en que sea necesario”, “confeccionar los correspondientes partes e informes”, avisar “a los responsables indicados en caso de incidencia o alarmas” y cumplir con las “instrucciones establecidas en caso de emergencia”, “confeccionar los correspondientes partes e informes” y “prevenir los riesgos que puedan afectar a la seguridad de las instalaciones y las personas”, según consta en el citado plan diseñado única y exclusivamente para el debut de Aoki en la capital.

Contrato en vigencia

Seguriber estipuló en el mismo plan las funciones de los 38 vigilantes de seguridad que aquella noche estuvieron en el Madrid Arena. El documento recoge que todos trabajarían, sin arma, entre las once de la noche y las seis de la madrugada, y dónde se ubicaría cada uno de ellos. Entre sus funciones se incluía “evitar la circulación de todas las personas que carecen de autorización para acceder a dicho evento” y “la prevención de actos vandálicos“, “aperturas y cierres de puertas de interior del pabellón con previa autorización de la organización del evento”, “control del público asistente mediante sistema de CCTV”, el “control de acceso de vehículos al aparcamiento“, “requisa para evitar botellón” y “evitar la entrada de bebidas alcohólicas y objetos punzantes“.

Casi seis meses después de la tragedia, el Ayuntamiento de Madrid, que dirige Ana Botella, sigue manteniendo en vigor el contrato con Seguriber. El Ayuntamiento, a través de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, adjudicó mediante un concurso público hace tres años y medio a esta empresa gestionar no sólo la seguridad del Madrid Arena, sino de todos los demás edificios públicos que posee el consistorio. El contrato disfruta actualmente de una prórroga hasta 2013. Tanto la compañía como el consistorio están negociando para rescindir el contrato de mutuo acuerdo, aunque desde el consistorio reconocen que, “si quisiéramos”, podrían invalidarlo por haber incumplido una cláusula del pliego del contrato de explotación.

http://www.elconfidencial.com/espana/2013/04/23/lo-que-si-firmo-seguriber-ldquodisuadir-proteger-prevenir-y-reaccionarrdquo-en-el-madrid-arena-119232/

Botella quiere acabar con los fantasmas del Madrid Arena y ultima el 'despido' de Seguriber

Quieren romper lazos. El Ayuntamiento de Madrid ultima la manera de invalidar el contrato que mantiene con Seguriber, la empresa que la fatídica noche de Halloween se encargaba del orden y el registro en la zona comprendida entre la valla del Madrid Arena y el control de entradas. El Ayuntamiento, a través de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, adjudicó mediante un concurso público hace tres años y medio a esta empresa gestionar no sólo la seguridad del Madrid Arena, sino de todos los demás edificios públicos que posee el consistorio. El contrato disfruta actualmente de una prórroga hasta 2013.

Desde el mismo 1 de noviembre, cuando los testimonios de los jóvenes y las imágenes evidenciaban un claro exceso de aforo en la sala, se cuestionó la labor de Seguriber, contratada para llevar la seguridad (perímetro, recinto, cámaras) de todos sus edificios. Cuando Diviertt, la empresa promotora del Thriller Musik Park, fue a alquilar el Madrid Arena, el Ayuntamiento le impuso trabajar con esta contrata, aunque no tendría potestad sobre los trabajadores de la misma.

Diviertt no contrató más vigilantes jurados al contar con Seguriber, y esta sólo destinó cinco guardas al interior para vigilar las puertas de emergencia porque asegura que, por contrato, no tenía otra misión. Su personal tenía que registrar las mochilas de los asistentes, pero testigos presenciales aseguraron que no lo hizo. Sólo impidieron el botellón dentro de su área de influencia con ayuda de la Policía Municipal. El coordinador de vigilantes de Seguridad la noche de autos, Juan José París, reconoció la semana pasada ante el juez Eduardo López-Palop, instructor del caso, que la empresa redujo esa noche el número de vigilantes para abaratar costes: de los 46 efectivos habituales, aquella noche sólo hubo 38.

Fuentes del consistorio madrileño reconocen a El Confidencial que “están hablando” con los responsables de la compañía con el objetivo de “llegar a un acuerdo” y  rescindir el contrato, que si quisieran podrían invalidar por haber incumplido una cláusula del pliego del contrato de explotación. La principal accionista de Seguriber es Mónica de Oriol, que siempre ha defendido que su única responsabilidad en el Madrid Arena durante la actuación de Steve Aoki era la seguridad exterior y la requisa que se efectuó antes de que comenzase la macrofiesta. Su subordinado, sin embargo, ha reconocido al juez que la policía  municipal tampoco estaba ese día en los puntos habituales, como en el acceso de Puerta del Ángel o en la entrada al recinto.

En su declaración reconoció que no hubo una inspección del lugar y que, en su caso, acudió a una “breve” visita al pabellón para que se le entregara la documentación del plan de vigilancia y seguridad esa noche, un documento que “no se cumplió”, según sus propias palabras.

Una decena de contratos

No es la primera vez que Seguriber se beneficia de un contrato público ofertado por el Ayuntamiento de Madrid. De hecho, hay quien asegura que la compañía ha mantenido durante mucho tiempo una posición “muy privilegiada” con el consistorio que hoy dirige Ana Botella. La compañía, presidida por Mónica de Oriol, ha trabajado en los últimos años para MercaMadrid, Madrid Salud y Madrid Espacios y Congresos (MEyC). Con la última de estas sociedades municipales su actividad no sólo se limita al Madrid Arena, sino que se extiende a todo el recinto ferial de la Casa de Campo, la Caja Mágica y un edificio de MEyC en la céntrica calle de la Montera.

El Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid (BOAM) recoge al menos diez contrataciones desde 2008. El valor de cada una de las adjudicaciones oscila desde los 100.000 euros hasta cerca de 10 millones. Seguriber, además de prestar servicios de seguridad, también es especialista en “outsourcing de capital humano y tecnología auxiliar”. Las Juntas de Distrito del consistorio también demandaban los servicios de Seguriber, una compañía de referencia en el sector servicios, con más de 3.000 empleados, más de 30.000 clientes, y una facturación de 100 millones en 2009, según sus propias cuentas.

La presidenta de Seguriber también preside el Círculo de Empresarios, donde no ha sentado nada bien la polémica que sobrevuela a su presidenta: cinco jóvenes muertas por una fiesta con más aforo del permitido y con evidentes fallos de seguridad. Fuentes del consistorio reconocen que la forma en la que quieren marcar distancias con Seguriber no es “ni mucho menos” la misma manera con la que comunicaron el 1 de marzo a Diviertt que desde ese momento su compañía ya no trabajaba con el ayuntamiento. La compañía, según las mismas fuentes, también “está colaborando” para dejar de prestar sus servicios para el ayuntamiento “cuanto antes”.

http://www.elconfidencial.com/espana/2013/03/14/botella-quiere-acabar-con-los-fantasmas-del-madrid-arena-y-ultima-el-despido-de-seguriber-116839/

Bilbao se blinda ante Aoki con la tragedia del Madrid Arena en el retrovisor

Con las víctimas del Madrid Arena en el retrovisor, pero muy lejos del espanto de la noche más triste, Bilbao recibió ayer a Steve Aoki. Era la primera vez que el Dj estadounidense de moda entre la chavalería de medio mundo pisaba España después de haber protagonizado la trágica fiesta de Halloween en la capital madrileña, que se cobró la vida de cinco jóvenes y puso en jaque el protocolo de seguridad de los recintos festivos en nuestro país.

Volvía para saldar la deuda con sus más fieles seguidores tras renunciar al recital previsto en la villa vasca justo la noche posterior al drama. “Conmocionado”, se dijo entonces, por la avalancha que asfixió a su público, pero de la que aseguró no haberse percatado, por lo que continuó con el espectáculo. Anoche vino a Bilbao como si tal cosa. No hubo palabras para el lamento de las víctimas de Madrid, no fuera a “aguar” la fiesta a sus otros fans. “¡Hola Bilbao! ¿Os voy a oír gritar?”, bramó el pinchadiscos de rasgos asiáticos ante un público en estado efervescente. Aoki avanzó que traía batería de nuevos temas y empezó su “show”. Casualidad, justo fue hablar el Dj y tres chicas caían torpes de alcohol junto a una de las dos salidas de emergencias, esta vez sí, desbloqueadas.

Lo cierto es que el de anoche era un escenario antagónico a la “ratonera” del Arena, donde el aforo se multiplicó por más del 50 por ciento. En la discoteca Fever, un recinto mucho más modesto situado en un barrio del Bilbao más industrial, se vendieron noventa entradas menos de su capacidad máxima, 1.500 personas. El precio oscilaba entre los 23 euros de salida, en noviembre, y los 35 que se cobraba ayer en taquilla oficial.

Una comitiva de la Ertzaintza, compuesta por ocho agentes, revisaba instantes antes de las once, hora programada, el exterior del recinto festivo. También ojearon la sala de baile, donde Aoki tiraría de sus habituales excentricidades para entretener a su parroquia. “Es un showman, el mejor”, coincidían dos amigos, que esperaban impacientes el “regado” literal que desde el escenario suele hacer el artista con botellas de champán y “tartazos” a la primera fila. Un apagón previsto en el alumbrado público de la zona hizo encender los alógenos propios de la discoteca.

Dentro, con el artista ya sobre el escenario y la masa botando enloquecida al ¿ritmo? de la música electrónica, una docena de personas vigilaba el orden de una sala totalmente diáfana. El responsable de seguridad de la discoteca, Jose, aseguraba a ABC que desde octubre tienen un ojo puesto en Madrid y que las medidas se han redoblado sobre todo ayer, que pinchaba Aoki. “Hay psicosis. Lo del Arena metió mucho miedo. Y aunque aquí nunca hemos tenido problemas, es mejor poner la tirita antes de la herida”, reconocía mientras daba cuenta del dispositivo. “Tenemos a cuatro hombres por cada quinientas personas. Son porteros de discoteca, chicos normales, todos ellos con algún conocimiento de primeros auxilios”, repasaba. Ayer no había médico en el recinto “porque la ley no lo exige”. Tampoco se comprobaban los carnés de identidad a la puerta.

Fuera, un grupo de diez amigas -“de 18 y 19 años”, se apresuraron a precisar- esperaba en la cola. Esta mañana irían “de empalmada” a clase. Vestían camiseta de tirantes en febrero, para no pasar calor dentro, razonaban. Y hablaban con pesar de lo ocurrido en Madrid, aunque ayer se sientían a salvo. “Hemos venido muchas veces. Puede ser una tontería, pero al estar los techos altos… Aquí no tenemos ninguna sensación de agobio”, concluían Begoña y Janire. Otra de las chicas, Olatz, contaba que “unas amigas estuvieron en Madrid, pero ni siquiera se dieron cuenta de lo que pasó. Lo vieron al día siguiente por la tele”. En otro grupito, dos chavales bromeaban con que “algunos han dicho en Twitter” que vendían sus entradas porque sus padres no les dejaban venir. “Después de la que se montó en Madrid, a mi madre no le hace mucha gracia que esté yo hoy aquí”, reconocía Fernando, 23 años, estudiante de Derecho en la Universidad de Deusto.

http://www.abc.es/cultura/musica/20130222/abci-concierto-aoki-bilbao-201302220130.html