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Una de las terrazas del Hipódromo.

Una de las terrazas del Hipódromo. ANTONIO HEREDIA

No habrá discoteca de verano en el Hipódromo de la Zarzuela. Así lo ha decidido unilateralmente la empresa responsable de sus eventos, según ha sabido EL MUNDO, tras registrarse una avalancha el pasado 31 de mayo en su primera fiesta nocturna de la temporada. Aquella noche, la capital pudo ser testigo de un nuevo Madrid Arena cuando cerca de 4.000 personas se concentraron en el recinto para asistir a la actuación del DJ holandés Bakermat. Tan sólo la rápida intervención policial y la retirada de las vallas que controlaban el acceso, evitaron la tragedia, según varios testigos.

El incidente tuvo tal magnitud que los responsables de Naturact, concesionaria de la parte sur del Hipódromo, se asustaron y decidieron cancelar la sesión discotequera que pretendían albergar en la terraza del recinto las noches de los viernes y sábados para disfrute de los más jóvenes.

«No nos interesaba tener el Hipódromo lleno de niños de 18 años que se dedican a emborracharse en el parking y que no consumen nada dentro. No es nuestro tipo de clientela y no queremos más problemas», asegura un portavoz autorizado de la concesionaria. Ésta había subcontratado a Unievento (compañía especializada en el sector del ocio nocturno) para asegurarse el aforo completo toda la temporada estival y cubrir los 350.000 euros de canon anual. «Vendiendo coca-colas durante las carreras de caballos es realmente complicado asumir el coste de la concesión y por eso decidieron contratarnos. No hay que olvidar que el margen de beneficio de las copas siempre es enorme», subraya un representante de Unievento.

Golpe moral a la competencia

Las expectativas eran muy altas. Más de 800 relaciones públicas se enrolaron en el proyecto e incluso Unievento decidió contratar al conocido DJ Bakermat para conseguir llenar hasta la bandera en su inauguración y dar un golpe moral a la competencia. Las entradas anticipadas se vendieron como churros y los aledaños del Hipódromo se convirtieron en un macrobotellón horas antes del show de Bakermat. El problema surgió justo por la misma razón que motivó el fallecimiento de cinco adolescentes en el Madrid Arena el 1 de noviembre de 2012.

Los miles de jóvenes que habían adquirido su entrada, lejos de entrar en el recinto a las 10 de la noche, esperaron en las afueras bebiendo hasta las 2 de la madrugada, hora de comienzo de la actuación del artista.

«Este público funciona así. Se maman fuera porque no pueden pagar el precio de las copas de dentro y luego quieren entrar un minuto antes», comenta un director de una sala dedicada a este tipo de target.

Fue justo a las dos de la madrugada cuando la mayoría de asistentes coincidió en los dos únicos puntos de acceso que se habían habilitado y se comenzaron a formar «dos colas monumentales», según asegura un testigo. Los organizadores del evento no previeron que este tipo de clientela (chavales de 18 años) suele esperar hasta el último minuto para entrar a ver a su ídolo, cubata en mano.

Peleas y gente por la A-6

Al ver que no avanzaban las colas, los asistentes comenzaron a impacientarse y a empujar, generando una avalancha de unas 400 personas, que requirió la llegada inmediata de la Policía Nacional y Municipal. «Se lió pardísima. Antidisturbios, peleas y gente caminando borracha por la A-6. La poli tuvo que cortar hasta la autovía», comenta a EL MUNDO un testigo presencial de unos disturbios que no interrumpieron la actuación del DJ que se prolongó hasta las 4 de la madrugada.

Desde Unievento acusan a Naturact de no haber dispuesto todos los elementos de seguridad necesarios para un cita de estas dimensiones. «Ellos fueron los encargados de hacer el plan de seguridad y todo acabó siendo un desastre porque no dispusieron de los elementos necesarios para controlar a tanta gente», resume uno de los propietarios de Unievento. Esta misma fuente asegura que las vallas «no eran adecuadas» para este tipo de espectáculos y apunta que sólo había dos puntos para acceder al recinto, algo «insuficiente», según varios expertos.

Los portavoces más oficiales suavizan lo ocurrido. Según fuentes de Emergencias Madrid, la madrugada del 31 al 1 de junio entró un aviso al 112 por una posible avalancha a la entrada de la discoteca del Hipódromo. Al llegar se encontraron con que se habían producido altercados por un grupo de personas que se intentaron colar. Hasta allí se desplazó el jefe de guardia del Samur y varias ambulancias, ademas de la Policía Municipal.

Facultativos del Samur atendieron a una persona herida leve por contusiones. Dada la gran afluencia de gente que había en ese momento, se decidió mantener en el lugar dos ambulancias, que durante la madrugada sólo volvieron a actuar para atender a jóvenes por intoxicaciones etílicas.

Fuentes del Área de Seguridad del Ayuntamiento han confirmado que agentes de la Policía Municipal levantaron acta de lo ocurrido al producirse «altercados en los accesos» y que ahora mismo la discoteca del Hipódromo tiene abiertos tres expedientes por la realización de este evento de DJ, que tenía la autorización de la Comunidad de Madrid.

Uno de ellos es por una posible infracción del cumplimiento del horario, que está tramitando la Agencia de Gestión de Licencias del Consistorio. La multa, de carácter leve, podría ascender a los 4.500 euros, según fuentes municipales. Los otros dos, tramitados por el Área de Seguridad, fueron abiertos por supuestas deficiencias en el control de la seguridad interior del establecimiento y del control de accesos. En este caso se trata de infracciones graves y la sanción oscila entre los 4.500 y los 60.000 euros.

Entretanto, desde la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales y propietaria del Hipódromo) afirman que la medida de no abrir la discoteca la noche de los viernes y los sábados, como sí se hizo el pasado verano, es «una decisión del concesionario», pero afirman que las Noches del Hipódromo que se celebran los jueves seguirán funcionando con normalidad durante los meses de julio y agosto. La agenda de conciertos también se mantendrá, según informaron desde Naturact donde no se arrepienten de su decisión de clausurar la discoteca. «Aquella noche problemática sólo hicimos 7.000 euros con 4.000 asistentes, así que mejor cortar por lo sano», afirman desde la empresa.

JAVIER G. NEGRE / ROBERTO BÉCARES Madrid

28/06/2014 01:49 horas

http://www.elmundo.es/madrid/2014/06/28/53ae0254ca4741dc4b8b4577.html

Estado en el que quedó el castillo hinchable de Leganés tras salir...

Con los focos informativos repartidos entre la final de la Champions y la jornada de reflexión de las elecciones europeas, una noticia ajena al deporte y a la política irrumpía en las redacciones la tarde del 24 de mayo. Cuatro niños de entre tres y ocho años habían resultado heridos tras salir volando el castillo hinchable en el que jugaban en Leganés.

La tragedia pudo tener consecuencias incalculables. Dos de los pequeños acabaron despedidos en lo alto de un edificio de ocho metros. Otro fue arrastrado 100 metros. Sin embargo, el parte médico de los menores, con fracturas y contusiones no particularmente graves, hizo que el alcance de la noticia quedara difuminado. Aunque no para los padres. Ni para ellos ni para un antiguo director de seguridad de Parquesur, el centro comercial en el que estaba instalada la atracción infantil accidentada.

Este ex trabajador denunció ya en 2010 las presuntas irregularidades en materia de protección contra incendios, emergencias y evacuación del establecimiento, de 150.200 metros cuadrados y con más de 200 tiendas. Lo hizo en el Ayuntamiento de Leganés (entonces gobernado por PSOE e IU) y, ante la falta de respuesta, repitió lo propio en la Comisaría de Policía Local y hasta en la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Nunca ha obtenido respuesta oficial. Ni siquiera con el cambio de alcalde a uno del PP.

Una portavoz de Parquesur, propiedad de Unibail-Rodamco, asegura que el centro comercial «cumple con toda la normativa e incluso está por encima de lo que exige». Sin embargo, a petición de este periódico, no ha querido mostrarle ningún documento que lo acredite.

Tampoco en el Ayuntamiento de Leganés, con el ‘popular’ Jesús Gómez a la cabeza, han sido más explícitos con el asunto. Un portavoz responde con vaguedad que «no ha habido problemas en las inspecciones» del centro, sin especificar con qué frecuencia se hacen. Sobre el Plan de Autoprotección (un documento obligatorio en el que se deben explicar los protocolos a aplicar en caso de emergencia) indican que en la actualidad están «revisando» el nuevo que les ha hecho llegar la empresa, que «llevaba años sin presentarlo».

Los problemas del que fuera director de seguridad de Parquesur entre 2009 y 2011 empezaron precisamente cuando se estaba redactando un nuevo Plan de Autoprotección. La primera versión que le dieron, explica, hacía referencias a un estadio de fútbol. Después de alertar sus superiores al respecto, le entregaron otra versión en la que «el plan de emergencia era una copia del de un colegio», por lo que tampoco quiso dar su visto bueno. Meses después, su contrato era rescindido.

Defectos

Paralelamente, «verbalmente y por escrito», notificó a los gestores y administradores del centro comercial «la necesidad de corregir los defectos de seguridad que existían». Tal y como consta en las denuncias formales que presentó luego, «las vías de evacuación se encuentran obstaculizadas» con «áreas de descanso, macetas de grandes dimensiones, soportes publicitarios, stands de venta y kioscos de distintos tipos que carecen de licencia de actividad».

En situación de ilegalidad se encontraba de hecho el castillo hinchable que voló por los aires con cuatro niños dentro el 24 de mayo, según ha reconocido el propio Ayuntamiento de Leganés. Parquesur delegó la responsabilidad en la empresa que lo instaló -Soulpark-, a pesar de que según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales «cuando en un mismo centro de trabajo desarrollen actividades trabajadores de dos o más empresas, éstas deberán cooperar en la aplicación de la normativa sobre prevención de riesgos laborales».

En su denuncia, el ex trabajador señalaba «el lamentable estado de las puertas de emergencia, no cumpliendo su función de compartimentación»;«algunas de las barras antipánico no funcionan o están defectuosas»; el gimnasio «carece de detección y extinción de incendios»;«la ausencia de rociadores automáticos» en el falso techo del edificio…

Si el castillo hinchable no hubiera salido volando, quizá nunca se habría sabido que no tenía ni licencia.

http://www.elmundo.es/madrid/2014/06/14/539b46bf22601dd67f8b4590.html

Anuncio de ‘Mondo’, la sesión de música electrónica de la sala Stella que desbordó el aforo.

Dos actuaciones de la Policía Municipal han permitido detectar este fin de semana sendos locales del centro de la capital que casi cuadruplicaban el aforo establecido en sus licencias de actividad, según han informado fuentes del Ayuntamiento. Sobre uno de ellos pesaba un expediente de clausura y no funcionaban correctamente las salidas de emergencia.

Fue un ciudadano el que avisó desde dentro de la sala a las 4.30 de hoy del sobreaforo en el Stella, ubicado en el número 7 de la calle de Arlabán. Según fuentes municipales, esta persona avisó de que estaba teniendo problemas de movilidad dentro de la sala, e incluso había intentado salir de allí sin conseguirlo.

Cuando llegaron los agentes, comprobaron que en efecto era imposible circular dentro del local. Los policías prohibieron la entrada de más gente y procedieron al desalojo paulatino del mismo, que concluyó a las 5.45. La gente que empezó a salir se mostró algo violenta, e incluso comenzó a lanzar objetos y botellas a la policía, por lo que estos requirieron la presencia de agentes de las Unidades Centrales de Seguridad (los antidisturbios de la Policía Municipal).

El recuento arrojó 840 personas, cuando el aforo máxima fijado es de 219. Según fuentes policiales, se superaba así “con creces” lo autorizado, por lo que la movilidad era muy escasa. Eso incrementaba de forma exponencial el peligro de las víctimas en caso de darse alguna emergencia o si hubiera sido necesario desalojarlo con rapidez, señalan dichas fuentes.

Según explicaron fuentes municipales, será el instructor tras analizar los atestados policiales el que decida, como todo indica, que se trata de una sanción muy grave a la Ley de Espectáculos, penada como mínimo con 30.000 euros de multa o, incluso, con el cese de actividad del local. Desde la muerte de las cinco chicas en la fiesta del Madrid Arena, donde el sobreaforo fue de un 56%, dado que había 16.791 personas en un aforo para 10.600, el Ayuntamiento de Madrid ha redoblado todo tipo de inspecciones en los locales de ocio de la capital de España, tanto con campañas regulares de fin de semana o por eventos especiales.

La otra actuación se produjo en la noche del viernes en el bar Tribeca, en el número 8 de la calle de Valverde. Sobre este local pesaba una orden de clausura fechada el 18 de julio. Cuando se presentaron los agentes municipales, se entrevistaron con el responsable del local y este argumentó que desconocía la orden de cierre. En el momento de la inspección, había dentro 247 personas cuando el aforo estaba limitado a 71 personas, por lo que decidieron desalojarlo.

El portero del local, que sí tiene la habilitación de la Comunidad de Madrid, reconoció, según fuentes municipales, que desconocía cuantos clientes había dentro. Se limitó a decir que cobraba 10 euros por cada cliente que entraba.

Además, la segunda salida de emergencia rozaba el suelo y no se abría bien. Además,  da a un patio interior con contenedores de basura, lo que impediría el escape de los clientes. Otro fallo detectado por los policías fue que la música estaba muy alta.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/21/madrid/1374415168_930245.html

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2013/07/21/policia-desaloja-madrid-sala-conciertos-cuadruplicaba-aforo-permitido/00031374425110295758220.htm

Bilbao se blinda ante Aoki con la tragedia del Madrid Arena en el retrovisor

Con las víctimas del Madrid Arena en el retrovisor, pero muy lejos del espanto de la noche más triste, Bilbao recibió ayer a Steve Aoki. Era la primera vez que el Dj estadounidense de moda entre la chavalería de medio mundo pisaba España después de haber protagonizado la trágica fiesta de Halloween en la capital madrileña, que se cobró la vida de cinco jóvenes y puso en jaque el protocolo de seguridad de los recintos festivos en nuestro país.

Volvía para saldar la deuda con sus más fieles seguidores tras renunciar al recital previsto en la villa vasca justo la noche posterior al drama. “Conmocionado”, se dijo entonces, por la avalancha que asfixió a su público, pero de la que aseguró no haberse percatado, por lo que continuó con el espectáculo. Anoche vino a Bilbao como si tal cosa. No hubo palabras para el lamento de las víctimas de Madrid, no fuera a “aguar” la fiesta a sus otros fans. “¡Hola Bilbao! ¿Os voy a oír gritar?”, bramó el pinchadiscos de rasgos asiáticos ante un público en estado efervescente. Aoki avanzó que traía batería de nuevos temas y empezó su “show”. Casualidad, justo fue hablar el Dj y tres chicas caían torpes de alcohol junto a una de las dos salidas de emergencias, esta vez sí, desbloqueadas.

Lo cierto es que el de anoche era un escenario antagónico a la “ratonera” del Arena, donde el aforo se multiplicó por más del 50 por ciento. En la discoteca Fever, un recinto mucho más modesto situado en un barrio del Bilbao más industrial, se vendieron noventa entradas menos de su capacidad máxima, 1.500 personas. El precio oscilaba entre los 23 euros de salida, en noviembre, y los 35 que se cobraba ayer en taquilla oficial.

Una comitiva de la Ertzaintza, compuesta por ocho agentes, revisaba instantes antes de las once, hora programada, el exterior del recinto festivo. También ojearon la sala de baile, donde Aoki tiraría de sus habituales excentricidades para entretener a su parroquia. “Es un showman, el mejor”, coincidían dos amigos, que esperaban impacientes el “regado” literal que desde el escenario suele hacer el artista con botellas de champán y “tartazos” a la primera fila. Un apagón previsto en el alumbrado público de la zona hizo encender los alógenos propios de la discoteca.

Dentro, con el artista ya sobre el escenario y la masa botando enloquecida al ¿ritmo? de la música electrónica, una docena de personas vigilaba el orden de una sala totalmente diáfana. El responsable de seguridad de la discoteca, Jose, aseguraba a ABC que desde octubre tienen un ojo puesto en Madrid y que las medidas se han redoblado sobre todo ayer, que pinchaba Aoki. “Hay psicosis. Lo del Arena metió mucho miedo. Y aunque aquí nunca hemos tenido problemas, es mejor poner la tirita antes de la herida”, reconocía mientras daba cuenta del dispositivo. “Tenemos a cuatro hombres por cada quinientas personas. Son porteros de discoteca, chicos normales, todos ellos con algún conocimiento de primeros auxilios”, repasaba. Ayer no había médico en el recinto “porque la ley no lo exige”. Tampoco se comprobaban los carnés de identidad a la puerta.

Fuera, un grupo de diez amigas -“de 18 y 19 años”, se apresuraron a precisar- esperaba en la cola. Esta mañana irían “de empalmada” a clase. Vestían camiseta de tirantes en febrero, para no pasar calor dentro, razonaban. Y hablaban con pesar de lo ocurrido en Madrid, aunque ayer se sientían a salvo. “Hemos venido muchas veces. Puede ser una tontería, pero al estar los techos altos… Aquí no tenemos ninguna sensación de agobio”, concluían Begoña y Janire. Otra de las chicas, Olatz, contaba que “unas amigas estuvieron en Madrid, pero ni siquiera se dieron cuenta de lo que pasó. Lo vieron al día siguiente por la tele”. En otro grupito, dos chavales bromeaban con que “algunos han dicho en Twitter” que vendían sus entradas porque sus padres no les dejaban venir. “Después de la que se montó en Madrid, a mi madre no le hace mucha gracia que esté yo hoy aquí”, reconocía Fernando, 23 años, estudiante de Derecho en la Universidad de Deusto.

http://www.abc.es/cultura/musica/20130222/abci-concierto-aoki-bilbao-201302220130.html